Bueno acá se le llama Quebrada a lo que en la península se conoce como cañón, o en palabras simples y llanas un encajonamiento creado por un río. Y aquí de esto andan sobrados, he recorrido la Quebrada de las Flechas, la de las Conchas, la del Toro y ahora ando por la más famosa ( quizás no la más bella) de Humahuaca, todas se caracterizan por sus duras subidas o bajadas ( en serio?, seguir el cauce de un río no es nunca plano??) y por los espectaculares colores de las paredes que las circundan. La palma en eso se lo lleva el Cerro de los Sie7e Colores, en Purmamarca una de las villas más visitadas y que a pesar de sus encantos naturales está infestada por el terrible virus del turismo de autobús: comidas carísimas, niños que no van a la escuela para pedir a los guiris, meaderos de pago, mujeres que te persiguen con artesanías etc. etc.
Aún así una vez uno se aleja del centro se pueden apreciar los Pucarás, nombre que se da a las ciudadelas pre-hispánicas, de la época en que la Quebrada formaba parte del camino del Inca y único recuerdo de esa época. Estas ciudadelas están siempre colgada de una montaña y rodeadas de innumerables cactus gigantes lo que les da un aura especial.
Siguiendo por esta ruta ingresaré de nuevo en la Puna, el Altiplano, otra vez sobre los 4.600 metros de altura, a cruzar los andes por segunda ocasión esta vez buscando el desierto de Atacama, el más seco del mundo. De él dicen que tiene puntos dónde no ha caído una gota de lluvia en los últimos 200 años y eso junto a su altura lo convierte en el mejor lugar para observar los cielos nocturnos, no hay astrólogo que se precie que no curre por allá.
Para eso falta todavía mucho, debo antes subir montañas y visitar otros pueblos desolados que me impedirán, durante un buen periodo de tiempo, dar notícias de este viaje sobre ruedas.
Y mientras vosotros pasáis las calurosas noches del incipiente verano a la fresca con una cervezita en la mano ( al menos eso hacía yo) a un menda le toca encerrarse a las 8 de la tarde en el saco, antes que el hielo se apodere de mi. Disfrutarlo pues!