Mostrando entradas con la etiqueta frontera chile argentina. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta frontera chile argentina. Mostrar todas las entradas

domingo, 24 de junio de 2007

El Paso de Jama- Cruce (frustrado) de la Cordillera de los Andes

Tras la Quebrada de Humahuaca y la pequeña incursión a Bolivia toca la auténtica travesía de los Andes, no se trata esta vez de un sólo puerto como el Abra del Acay, hay que ascender hasta los 4.000 metros del altiplano y cruzarlo completamente de este a oeste, unos trescientos kilómetros plagados de "portezuelos" de hasta 4.600 metros de altura, un paisaje lunático de arena, rocas, volcanes y salares, no en vano esto fue un mar años atrás.


Se inicia andadura en Abra Pampa, todavía Argentina, dónde compartimos 8 ciclistas refugio eclesiástico ofrecido por el padre Jesús, infatigable luchador social, conocido como el Che Guevara de Abra Pampa, gran personaje!


Ya en la ruta los primeros días son tranquilos, ascenso paulatino, carretera de ripio en no muy mal estado, paisajes enormes y la posibilidad de pedalear por un enorme lago totalmente seco, primera experiencia de "navegación" en bici, vendrán otras. Disfruto del clima de la puna ( como se conoce acá al altiplano) que ofrece unos agradables 20-25° C de día y unos gélidos -10°C por la noche así que toca encerrarse pronto "en casa". Por cierto cada vez ando más suelto en el asunto de pedir techo "por la patilla" y casi siempre con buenos resultados, pronto os hará un pequeño resumen de los lugares que me sirvieron de morada. En esta etapa descansé en la municipalidad de Rinconadilla tras pasar una agitadísima tarde jugando con los niños del lugar.Es curioso, la falta de oxígeno apenas se nota cuando se anda en bici pero pie a tierra un pequeño sprint de 50 m. requiere media hora de recuperación. Los chiquillos rebosantes de glóbulos rojos miran incrédulos al exausto visitante del que, creo, dudan capaz de recorrer un continente en bici.


Tras tres días de pedaleo llego a Susques, la puerta del Paso Jama en la frontera con Chile, el único paso andino abierto los 365 días del año pues la sequedad del ambiente asegura (?) un paso sin nieve. Desde susques hay que subir el Abra del Taire hito de inicio de la parte alta del altiplano, valga la redundancia, ya por encima de los 4000m. Llegar a este punto no tiene más complicación que la de pedalear 4 0 5 días siempre pa arriba, pero una vez aquí aparece un convidado inesperado, el viento.
No volveré a narrar las experiencias de un ciclista intentando avanzar con el feroz viento en contra ( ya lo hice en Viento Patagónico), la única novedad acá es la arena lanzada a más de 70km/h hacia el rostro, muy divertido.
El panorama en los tres siguientes días es desolador: el avanze se limita a unos 35 km / día aún y pedalear cinco horas, no existe más protección contra el viento que unos pequeños puentes donde monto campamento por la noche, a más altura menor temperatura, la condensación crea una interesantísima capa de hielo sobre mi saco de dormir, tan interesante que uno pasa las noches averiguando como eliminarla. La fatiga, el sueño y sobretodo la moral pasan factura.

Una mañana, milagro, el viento amanece calmo, sin desayunar, a la carretera! En hora y media hago 28 km, ya diviso laaduana a sólo 6 km. En esas despierta eolo, una hora para circumvalar la salina de Jama y llegar a destino. Horrible. En la aduana pre-frontera el primer abandono, Celine y Francois toman un camión. Los otros seguimos, de momento. Somos tentados por dos vehículos, a sus ojos es inhumano avanzar con ese frío y el tremendo vendaval, cede Gregory. Alcanzamos, con gran esfuerzo mediante, el Paso Jama. Foto de rigor y a bajar. Rídiculo es avanzar a menos de 10km/h en descenso y pedaleando, para más inri no hay puente esta noche y montar, dormir y desmontar la carpa enmdeio de tamaño "huracán" es toda una odisea.

Amanece y a pesar de los rezos a la Pachamama el viento no paró, incluso es peor que ayer, además unas espesas nubes están dipositando nieve en los picos circumdantes, hoy no hay sol que caliente y la temperatura permanece en sus mínimas nocturnas. Intentamos avanzar, total no quedan más de 100km de altiplano. Imposible para mi, si ayer avanzábamos a 7 u 8 km/h hoy es mucho aguantar el equilibrio, ejercicio que no permite avanzar demasiado. En un ataque de cordura, raro en los ciclistas, decido dar media vuelta y volver a la frontera, a buscar un camión; giro 180° y sin dar un sólo pedal alcanzo los 30 km/h en menos de 200 m., qué fácil avanzar con la ayuda del viento! Más difícil me resulta frenar, viene un camión; no hace falta explicación al camionero, monto bici y equipaje y me instalo en la calentita cabina. Por la cabeza ronda un sentimiento de rendición prematura aunque creo que hice lo correcto, en total de 7 ciclistas que iniciamos el paso 6 hicimos un tramo del altiplano chileno en camión, sólo Gael tuvo arrojo suficiente para hacer toda la etapa; la tormenta blanca que desfila frente a la luneta del camión es la causa.


Evidentemente no es lo mismo contemplar el imponente paisaje dentro de un calentito camión que sufrirlo en las propias carnes sobre la bici; el final de nuestro periplo por Jama es tan bizarro que no sé cómo explicarlo, mejor os lo contaré cuando vuelva. Llegamos ya a San Pedro de Atacama, sito en el desierto más árido del mundo, lo que no impide que lleve tres días acá sin ver el sol ( lo mismo me pasó en el Sáhara...), sigue el mal tiempo y desde el día después de nuestra llegada el Paso fronterizo está cerrado de forma indefinida, por la nieve claro.

En fin el Paso de Jama quedará siempre en el recuerdo como plaza no conquistada, feudo del viento, guardián de estos paisajes inaccesibles para la mayoría de ciclistas en teimpo de tormenta. Es parte del juego, respetar las montañas, conocer los límites de uno mismo, apreciar cuando la Pachamama (la madre tierra, muy venerada por estos lares) permite recorrer sus tesoros y aceptar cuando dice: chiquillo, por aquí, hoy, no pasas!

sábado, 3 de febrero de 2007

El Chaltén y el Fitz Roy

Entrar a Argentina por El Chaltén viniendo de la Carretera Austral es un shock por dos motivos: en segundo lugar por la cantidad de gente que hay, mochileros, escaladores, porteños en auto, viajes organizados a patadas ( con presencia destacada de los míticos japoneses); el pueblito rebosa restaurantes, hospedajes, sus 2 campings gratuitos son auténticas ciudades campestres y todo ello por la auténtica razón: el Fitz Roy. Admirar las agujas graníticas del Cerro Torre, Poicenot, Saint Eixupery y sobretodo el Fitz Roy emociona tanto al montañero más experimentado como al chic@ fashion de ciudad. El mito dice que los picos están siempre púdicamente alejados de las miradas indiscretas gracias a su exclusivo y tupido velo nubular; en mi caso disfruté de unos días magníficos. Son sin duda las montañas más lindas que jamás ví y algo tienen de especial cuando las paredes del Fitz son consideradas las más difíciles del mundo para los escaladores.
Tras la excursión anterior, en El Chaltén se puede disfrutar de ducha, cama, comida fresca, cerveza artesanal también fresca... uno no puede dejar de sentirse lejos de casa aún cuando existe un super y restaurante llamado La Senyera, por ejemplo en tema horarios con los demás viajeros; quedo para cenar con un grupo de 8 ciclistas y esperando que a las 19:30 todo el mundo comparta unas cervezas ellos se ponen a cenar unas pizzas y cuando a las 22:00 sus párpados empiezan a hacerle guiños a la almohada mi estómago me avisa de que llegó la hora de las empanadas. Estos guiris...
Después más caminata, tocan más glaciares, lagunas, mucha mucha nieve, picos y magníficas vistas. Otros 5 días caminando, otros 5 días sin bici, algunos nombres más en mi "currículum montañero" ( glaciar Piedras blancas, Paso del Quadrado, Piedra del Fraile, la mítica laguna de los tres...) y muchísimas imágenes y recuerdos.
Con los pies en Chaltén de nuevo es tiempo de pedalear, han pasado muchos días y pocos km. pero el paisaje ha cambiado de forma drástica. He pasado de los bosques húmedos a la árida estepa patagónica de Santa Cruz que seria ideal como escenario para cualquier Western. Pedaleo por la mítica Ruta 40 que para comodidad de automovilistas cambia misticismo por asfalto; en unos años los intrépidos viajeros de medio mundo abandonarán sus anhelos de recorrerla y tomarán su testigo los chicos de Buenos Aires con sus autos llenos de cerveza en modernas neveras eléctricas, buff!
En tres días por la 40 llego al Calafate, puerta de acceso al glaciar Perito Moreno, el más famoso del mundo.
Buenos restaurantes, homenajes gastronómicos constantes, reparaciones de bicicleta, cola para internet, una ducha, cola en los supermercados, lavar la ropa... ventajas e inconvenientes de la "gran ciudad" ( jaja, tiene sólo 8.000 habitantes).
El próximo objetivo es disfrutar el Perito Moreno en luna llena. Todo el mundo dice que es imposible: parque cerrado de noche, carretera cortada por obras, sin zona de acampe en los 30 km. anteriores al glaciar y algunos impedimentos más. Con el tiempo el viajero se da cuenta de que todo lo que se salga de "lo normal" es tildado sin remedio como imposible. Con moral, paciencia y un poquillo de sacrificio quizás pueda disfrutar de una puesta de sol sobre el glaciar, de la luz de la luna iluminándolo y de un bonito amanecer....ya os explicaré

miércoles, 31 de enero de 2007

Cruce Villa O´Higgins - El Chaltén

Cosas, muchas cosas... cambio de país y casi de medio de locomoción: en 20 días poca bici, menos de 300 km. y mucho caminar con casi 200 km. entre montañas, valles, lagos, glaciares... Desde Candelario Mancilla empecé una caminata de 5 días y 100 km., difícil de explicar: sólo 2 pobladores habitan estos valles, hombres curtidos en la soledad salvaje, cazadores de pumas, carneadores de cualquier animal que se les cruce en el camino, incluso uno asegura que sacrifica y come su propio caballo de montar cuando este pierde velocidad y firmeza en el paso, algo ináudito en un gaucho. La rudeza de estos hombres multiplica exponencialmente el sentimiento de aislamiento y en estas circunstancias tener cara a cara una masa de 13.500 km cuadrados para mi solito de hielo inmaculadamente blanco en su fondo y de un azul celeste inaudito para mis córneas en su frente es algo de lo que no puedo más que congratularme de haber disfrutado. Imponentes hasta cortar la respiración los glaciares GAEA y O´Higgins, algo menos el glaciar Chico pero al ser el primero de la travesía uno también le coge "cariño", jeje.

La espectacularidad del campo de hielo de sur se ve magnificada por la soledad del lugar. El frente del glaciar O Higgins hace unos 4 km. de largo...

En mi perenne voluntad de no retornar por el camino que me llevó sigo los consejos del poblador y agarro una huella por la orilla del lago. Las 8h. que me pronostican de caminata se convierten en una peregrinación de más de 13h. subiendo y bajando valles con sus correspondientes cruces fluviales ( y la mojadura podal que ello comporta). El regreso a Candelario Mancilla se hace épico, caminando desde las 6h de la madrugada llego sobre les 12 del mediodía para recoger bici y bártulos y afrontar los 20km de cruce de frontera contra reloj. Viento ultra violento, caminos pésimos plagados de árboles caídos ( con el consecuente levantamiento de bici + equipajes cada 50m.), averías propias y ajenas y el cumplimento de una antigua profecía materna " un dia perdràs el cap" materializada en el olvido del casco en un bosquecillo ( y sus 6 km. ida + 6 vuelta para recuperarlo). Para acabar el día, con el mismo ya acabado, los frenos dejan de funcionar y una empinadísima bajada final se empeña en que bese el suelo a cada curva. Si el llorar fuera gratuito a nivel energético hubiera desbordado la Laguna del Desierto, en su lugar una ínfima sonrisa de satisfacción sirve de broche al día y sustituye a la que hubiera sido una merecidísima cena, después de más de 17h. de esfuerzo apetece más meterse en el sobre que ponerse a cocinar.


Con todo ya llegué a Argentina.