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miércoles, 25 de julio de 2007

El desierto del Lípez


Subiendo al Licancabur, la luna en la cara, el sol naciente en la espalda
Empiezo el descenso, genial vista del cráter Juliaques
Mira si hacía frío...a punto de rodar por sobre los 5.000 m de altura
Esto son los geysers, increíble el zumbido de los gases al escapar de la tierra
así queda el pelo tras muchos días en bici...y sin shampoo, claro



Los Lípez es la franja sud-oeste de Bolivia, una zona salvaje de altura donde se mezclan sin pudor volcanes, lagunas multicolores, salares inmensos y anchas zonas desérticas, siempre pegadita a la cordillera andina. No es una zona muy conocida aunque muchos "gringos" la recorren en 4x4 pero los ciclistas la estudiamos ya desde casa, es uno de los "puntos negros" de cualquier ruta americana. Se teme a la desolación ( no hay población alguna en 400 km.), a la dureza de sus ascensiones ( el camino supera los 5.000 metros en una cumbre), del mal estado de la pista (invadida, obvio, por la arena del desierto), por no hablar de su cruel climatología ( noches por debajo de los 20 bajo zero y un viento muy violento). Pero el quid de la questión reside en la ignorancia que nos envuelve a todos referente a la ruta, sobretodo el tramo que va de la laguna colorada al Salar: nadie sabe a ciencia cierta cúantos km. o en qué condición está para una bici cargada con 50 kg., los conductores de los 4x4 parecen no entender que es diferente el pedalear que ir en auto:

Biciclista: Cúantos km hay de A a B?

Chófer: poquito nomás, 40 minutos más o menos

B: ah!!, menos de 10 km, que bueno...

C: no, en km. no sé, yo tardo 40 minutos

B: Ya, en auto 40´, y que tal está el camino?

C: Bien, se pasa sin problemas!

B: sí, tu con tu Totoya 4x37 con metratetraquilato y todo lo pozible pasas sin problemas, pero yo con mi burra con tracción a las dos piernas propulsada por los espaguetis que me zampé ayer, qué, eh?

C: no sé, pues

Y nadie sabe, pues. Así muchos optan por tomar rutas más "civilizadas" aunque a los últimos incivilizados no nos ha ido tan mal!

La travesía empieza con una subida a lo bestia, de los 2.200 de Atacama a los 4.600 de la frontera Boliviana, eso en 42 km. Por suerte en cualquier momento uno puede distraerse contemplando el volcán Licancabur, cada noche dirijo una mirada furtiva hacia su cautivador cráter iluminado por la luna. Llegar al altiplano y ponerse a escalar el volcán es todo uno, siempre desapués de empujar la bici por una pista repletita de nieve. Es jodido levantarse a las 3h de la madrugada a -10ºc sabiendo que quedan 12 horas de caminata, pero a eso vine. Por suerte la luna ilumina mis pasos sobre el cerro nevado y es un lujo sentir, enmedio de una impresionante arista de nieve, que el sol naciente te empieza a calentar la espalda y la luz lunar alumbra aún tu camino, muy mágico!

En realidad esta era una montaña sagrada para los Incas así como para los indígenas anteriores. Cuentan que de todo el imperio llegaban las mujeres a casarse al Licancabur y lo hacian con dos pretendientes. Con ellos compartía un tiempo a los pies del volcán hasta tomar la decisión final: uno al bodorrio y el otro a la cima, a ser ofrecido en sacrificio a los dioses. Dicen que así la mujer no era nunca infiel pues sabía que por el amor a su esposo había muerto su otro pretendiente. La verdad, dudo que funcionara.

Bueno despacito hicimos cumbre tras 8 horas de pateo, un sol impecable y la falta de viento proporcionaron unas magníficas vistas de los alrededores: el cráter del Juliaques ( sólo 200m. más bajo y muy cerquita), las lagunas y volcanes altiplánicos y la inmensidad del desierto Atacameño, visto con muuuucha perspectiva. Y al que con esfuerzo llegan arriba le espera una grata sorpresa: ahí está la laguna de cráter más alta del mundo, así que es posible darse un baño a 5.960 metros de altura, y así lo hacen los astronautas de la NASA cada año cuando vienen a probar diferentes trajes. Por cierto en las últimas dos mediciones han situado la cumbre a 6006 y 6008 metros respectivamente así que moralmente coroné un 6000, jaja
La bajada se me hace eterna, entre tramos con nieve hasta la rodilla, peligrosas placas de hielo y un larguísimo pedregal rebienta-rodillas. En el campamento me encierro en la carpa, ceno y duermo como un bebé, estoy muerto!
No hay tiempo para más descanso, ahora empieza la verdadera travesía en bici por el Lípez, así que todos firmes y a sus bicis!
Como decía antes las dificultades de la ruta eran su mal estado, sus subidas, la isolación del lugar, la climatología y el no saber muy bien cúanto duraría esto y las sufrí una por una: empujé por largos tramos de arena, se me congelaron las yemas de los dedos ( sólo la piel, están bien) y pasé frío de verdad tanto pedaleando como por la noche ( esas visitas al baño me van a costar la salud), pedaleé durante 5 horas contra un huracán para dormir apenas 20km más allá de donde amanecí... lo que menos se sufre es el aislamiento, no hay pueblos pero si 4 refugios diseminados por la ruta y allí, a los ciclistas, nos reciben muy bien. Incluso se encuentra en la ruta un nuevo hotel del lujazo, tan nuevo que no está siquiera terminado; en esas llega el ciclista, comienza a conversar con el arquitecto y no se sabe muy bien como uno acaba duchándose en una suite y entre las sábanas de una habitación, don patillón claro! Uno paga religiosamente desayuno y cena, devorando paganamente con todo y pidiendo, con descaro e insistencia, más comida, que pedalear dá hambre! De nuevo me quedó clarísimo que en los lugares más aislados la gente te recibe con un cariño inagotable, excelente fue el trato en el Hotel de Piedra, gracias!
En los 18 días que duró la odisea hubo tiempo para todo: baños termales, observación de fauna ( muchas vicuñas, algunas vizcachas y poquitos flamencos, hacía demasiado frío!), caminatas, alguna fiestecilla a base de Pisco Sour... también me estrené como panadero; ante la imposibilidad de acarrear tal cantidad de pan toca hacerlo en la carpa. Niño que haces en la carpita, con las manos en la masa!!! pues eso, amasar y luego freír la pasta, que está muy rico. Para ser la primera vez no quedó nada mal.
La sucesión de paisajes hermosos fue increíble y la sensación de explorarlos en bici muy satisfactoria, la libertad que dá es inmensa y el recibimiento de los locales es mucho mejor. a veces dá un poquito de lástima ver a los "guiris" enfundados en sus 4x4 tras pagar una buena pasta, con un programa muy definido que les deja un tiempo determinado en cada lugar, 4 fotos y rápido para el coche. Pero ya conocéis el dicho: la tierra para quien la trabaja, y los paisajes que los disfrute el que se lo curre! Otra vez no me siento capaz de explicaros como es de limpio el cielo, como brilla el hielo al amanecer, los increíbles colores con que las algas dotan a las distintas lagunas, el espectáculo de unos geysers a 5000 metros o lo rosados que son los flamencos, espero que con las fotos os quede más claro.
De momento Bolivia no hace más que fascinarme: cada vez que doblo una curva o cambio de valle, por bello que parezca un paraje, el siguiente tiene muchos números para ser mejor; Bolivia, qué linda eres!

Cronológicamente primero cruzé el Lípez y después llegué al Salar de Tunupa, así que si queréis entender bien el viaje leer así. Las fotos sí están ordenadas, en caso de duda,cuando la barba es más larga la foto es més reciente

miércoles, 18 de julio de 2007

El Lípez y Salar de Tunupa en fotos

















Aproximación ciclista al Licancabur, imponente!


Para llegar a sus pies toca empujar sobre la nieve....muy divertido!



El descenso tras la cima, la vista de la Lagua Verde es increíble!



No sé si os suena el paisaje... Lo utilizó Dalí para uno de sus cuadros más famosos


Entre tanto desierto la piscina termal a 30ºC era un tentación irresistible!








Arena, volcanes y alguna bici... eso el Lípez. Ah! el viento no sale en la foto, pero estaba







Tras el baño caliente toca dormir en los Geysers, a 4.885 m., unos -20ºc de noche...









El árbol de piedra, parece ser que esta roca la escupió un volcán y quedó ahí.
Lindo y bastante surreal












Normalmente hay unos 100 mil flamencos en la zona; ahora con el frío quedan unas pocas dozenas...




En las inmediaciones del Salar de Chiguana no hay nadie, vivo...




En el Salar todo es posible, incluso papearse la propia bici!





El volcán Tunupa, guardián del salar. Al parecer hacía tiempo que me esperaba.




Atardecer sobre los cactus de la Isla Inca Huasi, Salar de Tunupa




Y el amanecer, también desde Inca Huasi.

viernes, 29 de junio de 2007

Adiós Argentina...vida en San Pedro...ciao Chile!


Qué pintas, no? pero fijaros en el volcán...
Decir 4 meses es decir mucho tiempo, aunque ya se sabe eso de que si pasó rápido es que uno lo pasó bien. Parece que fue anteayer cuando entré por primera vez a la Argentina y ya salí definitivamente de ella, y ché, la voy a echar de menos.

No es lo mismo visitarla que habitarla y seguramente uno acabaría hasta el gorro de tanto espabilado suelto, tanto parlanchín con duracell, de la lentitud en los trámites ( peor que Spain? sí amigos, peor) y otras tantas cosas que a uno incluso le hacen gracia cuando está de visita. Pero también cuenta, y mucho, la calidez de la gente sencilla, de pueblo, que si tiene una migaja de pan té la dá y comparte su techo con el desconocido sobre ruedas.

Y qué decir de la comida argentina... eso sí que lo extrañaré, en parte porque ahora me tocan unas semanas de auténtica austeridad en desiertos y salares andinos y en parte porque para uno ya era diario el tomar mate, desayunar con dulce de leche, salir de las panaderías cargado de facturas (deliciosos pastelitos) y empanadas y, claro está, festejar cualquier anécdota, encuentro u lo que sea con un buen asado, que viene a ser una barbacoa pero a lo bestia y con la mejor carne del planeta. Para que os hagáis una idea, en las últimas celebrecaciones (4 en un mes, no está nada mal) tocábamos a kilo de carne por cabeza, y sí, acabábamos royendo los huesos y chupándonos los dedos, con el rostro ( la barba en mi caso) llenos de grasa y preguntando, con una sonrisa medio irónica, el Qué hay de postre???


Y de los paisajes argentinos no os repetiré los que ya os he ido contando y enseñando, es una sucesión de postales a cual más bella con una heterogenia de la que pocos paises pueden presumir, con una guinda norteña que da el toque cultural a tanta belleza paisagística. Hasta pronto Argentina...


Y hola de nuevo a Chile, otra vez los cachay, hueón, pó, las piscolitas, lucas por aquí por ahí ( la moneda local, está todo carísimo!) y todas las hueás que comporta estar en Chile; por poco tiempo pero. Llegamos la semana pasada a San Pedro de Atacama y en un par de días de vuelta al Altiplano, meteré el pie de nuevo en Bolivia está vez ya sin timidez y no para pasar unas horas sinó un mes, o dos. Pero ahora estoy en San Pedro, para mi sinónimo del Licancabur, este volcán protagonista de cada una de las fotos que eché, un volcán que hipnotiza la mirada y relaja sobremanera al contemplarlo, la gran distracción ha sido buscar el mejor mirador, verlo acariciado por la luz del alba y envuelto en las primeras tinieblas. El contraste desierto/alta montaña es espectacular sin más y las noches pasadas a la intemperie saboreando la puesta de sol, sacando la cabeza del saco para ver el volcán iluminado por la luna llena e incluso despertarse antes de las 7 para deleitarse con la imagen de un sol asomando del cráter...muy especial!

La visita coincide con las fiestas locales, así que hay mucha gente, lo más destacable son los vistosos bailes en la calle con música en directo, creo que lo disfrutan mucho más el millar de habitantes que la multitud de turistas, una foto y a otra cosa mariposa... también proliferan las misas, a todas horas y a todos lugares, se han reunido acá todo cura, obispo o monagillo disponibles en el norte de Chile. Imaginad a un grupo de excursionistas, metidos ya en el saco y colgados de una gigantesca duna aparentemente a tomar viento de cualquier lugar (de echo en un lugar llamado Valle de la Muerte), en medio de la noche se oyen voces lejanas que pronto se convierten en cánticos intelegibles para acabar con un sermón severo, muy severo, vociferado magnetófono en mano recordando las incomodidades que aguardan al pecador en el infierno. Acollonant...

Aparte de pequeñas excursiones en bici al valle de la luna queda poco que hacer, o mejor dicho algo apetecible; el ciclista desarrolla una alergia a los sitios demasiado turísticos y sin duda San Pedro merece tal calificación; la libertad que da la bicicleta queda cortada de tal manera cuando se piensa tomar una excursión, con su guía, su horario, su haz esto y no lo otro que directamente ni me planteo unirme a una de ellas, aunque eso implique perderse alguna de las atracciones más conocidas pero qué importa eso si hemos decidido probar de patear hasta el cráter del Licancabur? y después vamos a cruzar, en bici claro, un desierto a más de 4.500 metros de alura, en total 10 días en autonomía, 6 ciclistas hambrientos y sus correspondientes 50 kg. de papeo, en la foto no parece mucho pero hay jalo de veras, tíos.


Así que de nuevo un reto que quizás me viene grande, patear hasta los 5.970 m del Licancabur y travesar el desierto del Lípez con la bici, habrá que intentarlo al menos, no?