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jueves, 19 de julio de 2007

Salar de Tunupa

No sé cúantas veces en mi vida habré tecleado "Salar de Uyuni" en el buscador de imágenes del interné. Como bien decía Lucio (en uno de los pocos comentarios que se dejan en el blog) algunas de ellas fueron en el trabajo, furtivamente, soñando en escapar a este desierto blanco, irradiador de paz y tranquilidad. Y bien, ya llegué, ya estube, ya fuí, rebasado esta otro hito importante del viaje y, chucha! fué muy emocionante!

Esto fue en su día un mar, de él no queda ya ni una gota de agua pero sí millones de toneladas de sal, 12.000 km2 de blanco cegador que representa la mayor concentración salina del planeta.


La historia de su "descubrimiento" para el circuito turístico no tiene desperdicio: según cuentan los americanos, en el 69´mandaron a unos tipos a la luna en un cohete espacial... Una vez en el satélite, aparte de dar pequeños grandes pasos, el tal Armstrong fotografió y observó la tierra desde su privilegiado mirador. Además de las formaciones nubosas y la Gran Muralla China, le llamó especialmente la atención una enorme "mancha" ( más bien lo único no manchado del planeta) de una blancura tal que en ella se reflejaba el sol de forma deslumbrante. Tras dar coordenadas a Houston, le informan que se trata de un salar, en Bolivia, imagino que el yankee se quedó igual con el nombre de Salar de Tunupa, pero lo que es la vista... Ya con los pies en la tierra Armstrong no olvidó la preciosidad contemplada y visitó el salar que le pareció más bello in situ que desde el espacio exterior; así lo explicó en numerosas entrevistas y la rueda del turismo empezó a girar en Uyuni. Bonita historia, no?


El resultado de esta "propaganda de altura" es un regero incesante de 4x4 cargaditos de turistas, ver el salar es uno de los momentos álgidos de cualquier viaje.

En mi caso llegué a la cita con el potásico sódico un poco cansado tras la travesía del Lípez pero la imposibilidad de encontrar demasiadas provisiones o un lugar apropiado para descansar no dejaba otra opción que la de adentrarse en este nuevo mundo...

En total 5 días y 4 noches, más de 100 horas salinares, sus increíbles puestas de sol, la sensación de estar en la "nada" y la convicción de que nunca "nada" fue tan bello, sentir bajo las ruedas como va cambiando la textura salina; pedalear con los ojos cerrados, primero unos segundos, luego ya más rato, tranquilo, sé que no hay nada con que tropezar, el camino se abre 360º, no, no, en realidad no hay camino, se trata de auténtica navegación en bici; en qué otro lugar del mundo se puede ir de Puerto Chuvica a Isla del Pescado pedaleando?


Para la orientación uno debe tomar una montaña, siempre lejanas, como referencia; el volcán Tunupa es la mejor de ella, sus majestuosos 5.400m. son los únicos que se contemplan desde cualquier punto, aunque a distancia no parece más que un montículo. Desde tiempos inmemoriales los habitantes de la zona ( y aún hoy día cuando no hay turistas a la vista) se han referido al lugar como Salar de Tunupa pero al ser Uyuni la "ciudad" más cercana, lugar donde se maquina toda la indústria turística, los gringos lo conocen como Salar de Uyuni y poco a poco se va perdiendo el nombre original.

Bueno, aparte de guiarme durante la travesía, Tunupa me hizo una noche las veces de lecho y de mirador, cada metro de ascensión se ganan dos de perspectiva. Ante la dificultad de hacer cumbre ( y las pocas ganas después de un día de bici) montamos campamento justo encima de los 4.000 m. con unas vistas magníficas, la sal se expande por doquier y el sol, a modo de despedida, la tiñe de un naranja-violeta difícil de olvidar.

Pero si hay un lugar especial en el salar- aparte de su guardián volcánico- es la isla de los Pescadores o Isla InkaHuasi. Peñón de roca que emerge de las entrañas del desierto salino, se divisa desde 30 km. de distancia, una protuberancia verdosa en la inmensidad blanca. Uno se va acercando despacito y despacito va creciendo ella a la vista. A la llegada ( más de dos horas desde el primer contacto visual) la bandera Boliviana me dá la bienvenida, protegiendo a los cientos de cactus gigantes que surgen como setas, sus 12 metros de altura y más de 1000 años hacen que se ganen a pulso el adjetivo.

Sorpresa! para los ciclistaas y los que traviesan el salar a pie ( haberlos haylos) hay alojamiento gratis! además un entretenidísimo "libro de oro"dónde más de cien ciclistas y una dozena larga de "locos" ( que se zamparon 100 km sobre la sal a pie, en patines, a caballo...) narran sus experiencias, buena literatura para hacer entrar el sueño aunque resulta difícil ante el tremendo espectáculo celestial, sí, la habitación con que me obsequian es totalmente vidriada: a los pies el salar, arriba un manto de estrellas espectacular. Visité el salar sin luna y canjeé sin problemas mi deseada etapa nocturna a la luz de la luna por esos cielos colmados de estrellas.

6:20, suena el despertador, uno no puede permitirse el lujo de perderse la salida del sol en un lugar tan mágico.

El disfrute del desierto salino se hace las 24h, así tras una sesión de fotos rechazo la invitación para dormir en un Hotel de Sal y paso mi última velada a " la fresca", eso es con el saco de dormir sobre la sal, sin la tienda, con estalagtitas colgando de la napia pero con un escenario simplemente inmejorable; aparte así no da pereza despertarse para ver el amanecer, uno le ve "calentito" desde la cama.
A la salida
Mis últimas pedaladas sobre el salar las hago con el cuello torcido, no quiero abandonarlo pero por delante me espera más camino, la primera parada Uyuni un poblado turístico horrendo excepto por sus correctas dos calles centrales, muchas agencias de viaje y sí bares y restaurantes a mansalva. Homenaje a base de cocktails ( que a más de 3.600 m no veas como cunden), fondue de carne de llama, pizzas y cuanto papeo podáis imaginar

miércoles, 18 de julio de 2007

El Lípez y Salar de Tunupa en fotos

















Aproximación ciclista al Licancabur, imponente!


Para llegar a sus pies toca empujar sobre la nieve....muy divertido!



El descenso tras la cima, la vista de la Lagua Verde es increíble!



No sé si os suena el paisaje... Lo utilizó Dalí para uno de sus cuadros más famosos


Entre tanto desierto la piscina termal a 30ºC era un tentación irresistible!








Arena, volcanes y alguna bici... eso el Lípez. Ah! el viento no sale en la foto, pero estaba







Tras el baño caliente toca dormir en los Geysers, a 4.885 m., unos -20ºc de noche...









El árbol de piedra, parece ser que esta roca la escupió un volcán y quedó ahí.
Lindo y bastante surreal












Normalmente hay unos 100 mil flamencos en la zona; ahora con el frío quedan unas pocas dozenas...




En las inmediaciones del Salar de Chiguana no hay nadie, vivo...




En el Salar todo es posible, incluso papearse la propia bici!





El volcán Tunupa, guardián del salar. Al parecer hacía tiempo que me esperaba.




Atardecer sobre los cactus de la Isla Inca Huasi, Salar de Tunupa




Y el amanecer, también desde Inca Huasi.