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martes, 20 de noviembre de 2007

Titikaka III: Islas Uros

Catedral de Puno, puerto hacia las islas Uros

No hay dos sin tres y por lo tanto todavía quedaba explicar algo acerca de este maravilloso lugar. Mis primeras pedaladas por Perú, octavo país de mi periplo americano, no fueron las más brillantes, travesando poblados semi-desérticos con sólo algunos niños que me gritaban "Gringo" ( guiri) o " Dame plata", incluso alguno tiró alguna piedra que por fortuna no llegó a destino... Además han sido innumerables los avisos de otros viajeros acerca del Perú: que cuidao que son muy ladrones, ojo con la bici, nunca dejes la tienda sola... Junta ambas cosas y tendrás a un ciclista descontento, con pocas ganas de saludar o charlar y dedicado plenamente a la bici.

También hay buenos chicos en Perú. Versión local de los "amo a Laura", grabando video clip...

En mi primera parada peruana, Juli, ya me cabreo: acostumbrado a que los niños me señalen por la calle ( mira mamá que barba) no consiento que sean los adultos los que se rían en mi cara y cambio algunas malas palabras. Me voy al hostal maldiciendo al Perú, para que os voy a engañar. Con los días veré que no todo es así y que por estos lares pasan mogollón de guiris en bus pero ninguno para en esos pueblos, así que los amadísimos y veneradísimos dólares pasan, sobre ruedas, delante de sus narices y ná de ná. Así que el pobre ciclista paga los platos rotos.

También tube sol, muchísimo sol en estas etapas, a pesar de la crema solar me he quemado totalmente y todavía hoy, una semana después, me siguen cayendo tiras de piel requemada, muy a saco como azota aquí Lorenzo.



Así es una isla flotante de Totora


Llegó la modernidad: cámaras digitales y paneles solares

Fuera rollos, la llegada a Puno, ciudad turística es mucho más tranquila, sonrisas, "amigo ven a mi hostal" y esas milongas, bueno para recuperar la esperanza en un país que me va a acoger ( les guste o no) durante un par de meses. El centro histórico de la ciudad es bien bonito aunque estoy aquí para conocer las islas Uros, un lugar curioso y verdaderamente único en el mundo. Son islas flotantes formadas a base de juncos de totora, una planta acuática que crece en el mismo lago.


Hambre no pasan los Uros, no

La historia de los Uros es curiosa, hartos de que las agresivas tribus vecinas ( los collas, los incas) los ostigaran decidieron comenzar una vida flotante, cortando la totora por las raíces, las van atando hasta formar grandes plataformas que recubren con más totora troceada, encima construyen sus casitas ( también de totora, claro) y se comunican con sus barcos de totora. El sistema es práctico a más no poder, aparte de escapar de las agresiones foráneas si te enfadas con el vecino ( cada isla alberga de 10 a 15 famílias) sólo hay que cortar unas cuerdas ( que sí, que son de fibra de totora), que la totora que hace de suelo se va pudriendo con el agua? pues nada, le echas un poco de tierra y ya tienes huerto.

El modo de transporte parece más cansado que la bici

En realidad, hoy en día esto es más un circo para turistas que una forma de vida aunque siguen viviendo en las más de trenta islas cerca de 3.000 personas aunque ya se perdió la "pureza" del pueblo Uro pues desde hace medio siglo hay matrimonios Uros-Aymaras y estos se dedican mayoritariamente a elaborar artesanías de totora para las hordas de turistas que visitamos las islas cada día. Pero vaya, sigue siendo un espectáculo ver a los locales remar para acudir a una reunión comunal o ver como "pescan" la pelota cada vez que esta va al agua, fútbol sobre totora.


En fin un paseo interesante y buen broche final para mi visita al lago titikaka, otro de los lugares que pasa a engrosar mi lista de favoritos. Me toca ahora afrontar, de nuevo, las cuestas de los andes y las duras condiciones del alto-altiplano.

domingo, 11 de noviembre de 2007

Titikaka II: Isla del Sol

Lo mejor de cualquier mar o lago suele estar en las islas, paraísos aislados donde la vida fluye, flota, a un ritmo diferente y donde serenidad y belleza suelen darse de la mano.

Aunque las orillas del Titikaka hacían difícil pensar en una culminación superior, la realidad de la Isla del Sol me impresionó mucho, y para bien, claro!
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"Jardín del Inca"

La hora y media de dulce paseo en bote es divina, el sol luce con fuerza ( lo sagrado del lago parece que también afecta a las nubes, que ni se atreven a sobrevolarlo), una brisa lacustre refresca el rostro, el agua luce su mejor color turquesa y se van dejando atrás diferentes islotes y penínsulas, a cual más bella.

Pongo pie a tierra y toca subir "la escalera del Inca" para ir ganando altura, a diferencia de los casi cincuenta otros "guiris" yo no voy a buscar hostal sinó que, mochila al hombro, empiezo a recorrer la isla sin prisas, ya buscaré y encontraré un buen lugar para montar campamento.

La decisión es acertada pues en mi paseo no reencuentro turista alguno, sólo amables locales que saludan y preguntan con amplías sonrisas y muchos niños que creen que llevo a la espalda el banco nacional de Bolivia ( regálame platita) o una colección de lápices o una pastelería ( dulces regalame, chocolate). Aún así son bien simpáticos y algunos charlan un poquito antes de seguir camino a casa.

No puedo dejar de envidiarlos cuando descubro la situación de la escuela: a sólo trenta metros de las orillas del Titi, sobre una bellísima playa. Aunque el agua está bien fría los mayores van directos del aula a remojarse, vestidos y todo. El lugar es muy muy lindo.



A la salida del cole, directos al agua bien fresquita ( 10ºC)

aaaaaaaaaaa

Siguiendo mi progresión hacia el norte de la isla reencuentro el bello poblado de Cha´llapampa, voy caminando despacio, deteniéndome en todos y cada uno de los miradores, impregnándome de los aromas de eucaliptus, mimosa...sólo echo a faltar el olor a salitre, que evidentemente el lago no desprende, pero que mis sentidos demandan ante unas escenas tan mediterráneas.


El lago, la villa de Cha´llapampa y la Cordillera Real de fondo


A medida que me acerco a destino, las vistas son cada vez más increíbles, la cordillera real aparece imponente, con el pico Illampu domiando la escena. Los senderos incas empedrados van ganando altura sobre la orilla y los planos isla, agua, montañas se superponen para crear un escenario idílico.

El norte acoge las ruinas incas, el porqué de lo sagrado del lugar. Y es que cuenta la leyenda inca que fué aquí, en la piedra del puma ( Titi= piedra, Kaka=puma) donde nació el sol y donde el Dios Viracocha creó al primer Inca, Manco Capac y su hermana y consorte, Mama Ocllo con el mandato de fundar el imperio uniendo las culturas indígenas en nombre de la paz y la civilización. La roca en questión no es demasiado especial y hay que echar mucha imaginación para reconocer el rostro de Viracocha o la silueta de un puma, pero lo mágico del lugar hace que valga la pena haber llegado aquí.

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El Templo del Sol, lugar de sacrificios


Más interesante es pasearse por las ruinas del "Templo del Sol", una especie de altar o mesa de sacrifcios, directamente enfrentada a la roca sagrada y desde la que se puede contemplar el sol " emergiendo" de la roca sagrada y por las ruinas de Chinkana o Laberinto, un palacio con más de 15 habitaciones bizarramente ordenadas y que parece ser acogía a las vírgenes que iban a ser sacrificadas en las ceremonias al Dios Sol...

Palacio de Chinkana


La caminata que normalmente dura entre 3 y 4 horas me ha llevado casi todo el día, así que va siendo hora de buscar campamento. Aunque tienta quedarse en la zona de las ruinas y así ver salir el Sol por la roca sagrada prefiero buscar una colina que me de perspectiva de 360º, quiero ver la cordillera teñida por los colores del ocaso. La red viaria inca de la isla es increíble y en mi regreso hacia el sud sigo un camino muy bien cuidado que va cresteando las lomas de los montes.

Aunque ventoso ( muy ventoso), escogo un montículo con increíbles vistas, esta será mi casa en la Isla del Sol.

Campamento instalado con vistas de leyenda

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Montado el campamento es hora de sacar la cervezita que me acompañó todo el día, acomodarse en la esterilla y disfrutar del espectáculo. El Sol nació en el Titikaka y parece que, al despedirse cada tarde, regale su mayor belleza a los que flotamos en su lecho natal.


Sin duda alguna la mejor puesta de sol del viaje. Mágico!

sábado, 10 de noviembre de 2007

El Lago Titikaka I

El Lago Sagrado de los Incas, el Titikaka, era unos de los puntos más esperados del viaje y al mismo tiempo no quería llegar. Se trata de mi última parada Boliviana y aunque siempre da morriña dejar un país que has disfrutado, éste ha sido mi favorito.
Pero contemplar desde la Cordillera Real sus azules y tranquilas aguas me hizo quitar cualquier atisbo de sentimentalismo, me iba de cabeza al lago.
Uno soñaba con una circumvalación lacustre "estilo llac de Banyoles", todo llanito, obviando que el 90% de carreteras costaneras ( a todas luces mis favoritas ) son una sucesión constante de curvas y que el concepto "llano" se deja para el interior.



En los "toboganes" Titikaquenses se disfruta del especial micro-clima que crea el lago. Aunque parece increíble que esto se encuentre a más de 3.800 m. de altura cualquiera confundiría sus playas, el color azul verdoso de sus aguas, los cultivos que trepan por sus orillas e incluso los olores que desprende su vegetación ( mimosa i romaní a mansalva) con mi querido Mediterrani, nunca tuve la sensación de estar tan "en casa" en todo el viaje y es que uno puede negar sus orígenes, y los míos están estrechamente ligados a la costa, a los caminitos de ronda, al sol de la primavera-verano y aquí me encuentro totalmente en mi salsa.
Otro punto a favor de este lugar es la cantidad de eucaliptus que jalonan la ruta. Me encanta. Me recuerdan mucho a mis paseos por las carreteras costaneras de Euskal Herria donde el frescor del aroma eucaliptero invade todo.

Así de tranquilo, así de bello, es el Titikaka

También como en casa me hace sentir Marta, una colla que me obsequia con un trocito de su jardín, suficiente para plantar la tienda delante mismo del lago, del lujazo.
Es difícil explicar porqué uno escoge un hostal u otro, decide parar a preguntar a una persona u otra pero la verdad es que muchas veces la clavo. Algo cansado voy pasando pueblito tras pueblito ( que ya dicho de paso no tienen el encanto del entorno) y en una pequeña puerta se adivina algo así como una tiendecita; me acerc y dentro una señora de mediana edad no hace ni el gesto de sonreír cuando entro y levanta sólo ligeramente la mirada. Típica colla con dos enormes trenzas de pelo negro, superposición de jerseys y polleras ( faldas) que le dan un aspecto de súper-obesa, piel quemada después de años y años de exposición al abrasador sol altiplánico y la mirada distraída-ausente que caracterizan a la gente de campo. Tras la mini-introducción explicativa ( yo ciclista, vengo de Condoriri, busco lugar para dormir, preferiblemente camping, imprescindible que sea económico) su rostro cambia hacia la sorpresa y la alegría y, una hora después, me indica, me invita, me pide, me obliga, a que acampe en su jardín. En la charla se muestra entusiasmada con mi viaje, se sorprende y le apena un tanto que conozca su país mejor que ella, no tuvo oportunidades de viajar, ya sabes hijo: aquí a los 15 casada, a los 16 con el primer niño y a los 24 con cinco, uno , el mayor, murió a los 14 pero no tiene tiempo de lamentarlo, hay que criar a los otros cuatro, sacar el negocio adelante ( tienda, hotel y restaurante), cuidar de su madre y pagar los créditos. Cuando sale a la palestra el tema política se le llena la boca hablando de Evo, su salvador, el primer indígena presidente de Bolivia, el que mira por los pobres, el que los ayuda. En sólo dos años han cambiado muchas cosas, a peor para el 1% de ricos, y ya era hora, puntualiza. Y es una pena que Fidel ( Castro) esté tan débil, sino junto con Chávez arreglaban todo para los trabajadores. Pero tu hijo disfruta, tu que puedes, ay como me hubiera gustado andar por ahí con una bici o como fuera.
No me permite que le alquile una habitación de su hotel, pediste lugar para acampar y con lo grande que es el jardín, además en fin de semana sí que vienen niños a jugar, ahora está solito. Y que no, no te voy a dejar pagar nada, si hay espacio de sobra...


Javi, sonríendo al Paparazzi...


Su sobrino Javi Poke ( por los Pokemon...) se convierte en mi sombra, me ayuda a armar la carpa, investiga mi material de camping ( la linterna frontal "a lo minero" siempre triumfa) y quiere aprender y aprende, a sacar fotos con la cámara digital. Lo de la cocinita a gasolina lo supera y se va a dormir. El atardecer desde mi jardín privado es de los buenos, buenos.



Desde el muelle del jardín se observa este espectáculo


Por desgracia al día siguiente Marta no está en la tienda. Me atiende su marido, serio, seco, acepta con una mirada dura mi agradecimiento por la plaza de camping y con un "no se encuentra" acaba con mis indagaciones sobre el paradero de su mujer. Es muy habitual por aquí ( y por allá también, lo sé) que las mujeres sean excepcionalmente amables, conversadoras y preguntadoras, siempre que no esté el marido cercano, y que este sea más bien rancio.

miércoles, 7 de noviembre de 2007

Tiwanaco

Siete gradas ( número perfecto) dan entrada a Kalassaya, por esa puerta entra el sol cada solsticio

Después de bajar de la cordillera empecé enseguida mi maratón de ruinas, ciudadelas antiguas y vestigios de civilizaciones pasadas, no en vano me acerco al lago Titikaka, al Perú, al corazón del imperio Inca.
Pero las primeras "piedras" a visitar no son incas, sino pertenecientes a la cultura Tiwanaco, mucho menos conocida aún y ser anterior a la Inca y en muchos aspetos predecesora de ella.
El conjunto a visitar lo componen dos pirámides cuadrangulares, un templete semi-subterráneo y algunas piedras aquí y allá.
Además todo está enterrado y hay un montón de arqueólogos bolivianos trabajando, gracias a Hugo Chávez quien recientemente regaló 1 millón de dólares para descubrir más secretos de la cultura sud-americana.
En realidad un ignorante como yo no ve más que eso, piedras esparcidas y alguna escultura por lo que es necesario contratar un guía. Y qué sabe el guía? pues que estoy visitando el centro religioso y ritual de la civilización Tiwanaco alrededor del cual se esparcían las viviendas de entre 40 y 80 mil personas que allí habitaron hasta el 1.200 d.c. cuando, no se sabe porqué, abandonaron el lugar y emigraron tanto hacia el Sur como al norte. Algo más? bueno, todo lo demás son teorías, hay quién dice que el primer asentamiento Tiwanaco es del 2400 a.c. y otros que dicen que es muy anterior, del 10.000 a.c. lo que la convertiría en una de las civilizaciones más antiguas del mundo. Las pirámides se encontraron enterradas por 1) un crecicimiento del Titikaka las sepultó con sedimentos o 2) los Tiwanacos las enterraron para evitar saqueos.De nuevo 7 escalones de acceso. Se sigue trabajando para desenterrar las pirámides

Las teorías son tan variadas que uno puede darle a la imaginación tanto como quiera, incluso un arqueólogo belga algo pasado de vueltas publicó una extensa teoría alienígena, así explica como se pudieron mover los bloques de piedra ( el más pesado de 132 toneladas) los 80 kilómetros que separan el conjunto de la cantera, así explica las extrañas caras representadas y una extraña loma cercana que el identifica, claro está, con la pista de aterrizaje de las naves espaciales.
Rollos aparte, hay más datos exactos sobre sus conocimientos en astronomía y ingeniería. Calcularon el año solar en 365.24 días, totalmente exacto y su templo de Kalassaya era un enorme calendario, los rayos solares entraban por su puerta principal y por la puerta del sol cada solsticio. Así también dominaban los tiempos para el sembrado y sus ingenieros crearon un sofisticado sistema de regadío. El estudio de las estrellas lo hacían muy cómodamente, nada de levantar el cuello! En una gran "charca" en forma de cruz andina veían el reflejo perfecto que regalan las clarísimas noches del Titicaca.La puerta del Sol, el emblema de Tiwanaco, de una sola pieza y con el Dios Viracocha presidiendo

También está bastante claro que fueron la avanguardia de toda civilización andina. El culto a la naturaleza ( La Pachamama), la representación del "Cosmos andino" en tres estadios:
- Alaipacha, el mundo de arriba, del sol ,la luna, las estrellas y el rayo. Se representa con el Cóndor.
-Akapacha, nuestro mundo, el hombre y lo que lo rodea. Representado por el Puma.
-Mankhapacha, el mundo de abajo, poblado de seres dedicados a la fertilidad. Representado por la serpiente.
Icasnografías que serán "copiadas" por los Incas ,así como muchos de los descubrimientos Tiwanacotas, por lo que también existe la teoría de que convivieran o de alguna manera se traspasaran conocimientos; teorías, teorías....

Destaca, también en el templo de Kalassaya, el sistema de amplis que se curraron para que se oyeran a los sacerdotes. Escarbando en la piedra una especie de "tímpano" humano se crea el que debe ser el primer altavoz de la historia, y aún sigue funcionando!
En el templete semi-subterraneo se hallán los relieves de 174 caras, algunas con rasgos asiáticos, otras con barba, algunos parecen africanos... aparte de la teoría de los extraterrestres el guía me dice: " son representaciones de las distintas étnias del mundo". Pero como? si se fueron de acá en el 1200 d.c., "en teoría" no sabían de la existencia de las barbas ( los andinos no tienen), ni de los xinos, ni de los africanos... "no se sabe", me dice.La estatua mayor del conjunto de 8 metros de altura, decorada con numerosos relieves

Tantas cosas sin atar han servido para que se escriba una buena novela sobre Tiwanaco, "El Orígen perdido" en la que, al estilo Código Da Vinci, unos catalanes se embarcan a descubrir los secretos de los Tiwanacotas, una trama entretenida usando algunas de las teorías más fascinantes sobre el lugar. Recomiendo su lectura.
Y aunque uno se va del sitio más intrigado que al principio, la visita mereció la pena. Yo me quedo, claro, con la teoría más bonita, que no es otra que la de la novela.

miércoles, 25 de julio de 2007

El desierto del Lípez


Subiendo al Licancabur, la luna en la cara, el sol naciente en la espalda
Empiezo el descenso, genial vista del cráter Juliaques
Mira si hacía frío...a punto de rodar por sobre los 5.000 m de altura
Esto son los geysers, increíble el zumbido de los gases al escapar de la tierra
así queda el pelo tras muchos días en bici...y sin shampoo, claro



Los Lípez es la franja sud-oeste de Bolivia, una zona salvaje de altura donde se mezclan sin pudor volcanes, lagunas multicolores, salares inmensos y anchas zonas desérticas, siempre pegadita a la cordillera andina. No es una zona muy conocida aunque muchos "gringos" la recorren en 4x4 pero los ciclistas la estudiamos ya desde casa, es uno de los "puntos negros" de cualquier ruta americana. Se teme a la desolación ( no hay población alguna en 400 km.), a la dureza de sus ascensiones ( el camino supera los 5.000 metros en una cumbre), del mal estado de la pista (invadida, obvio, por la arena del desierto), por no hablar de su cruel climatología ( noches por debajo de los 20 bajo zero y un viento muy violento). Pero el quid de la questión reside en la ignorancia que nos envuelve a todos referente a la ruta, sobretodo el tramo que va de la laguna colorada al Salar: nadie sabe a ciencia cierta cúantos km. o en qué condición está para una bici cargada con 50 kg., los conductores de los 4x4 parecen no entender que es diferente el pedalear que ir en auto:

Biciclista: Cúantos km hay de A a B?

Chófer: poquito nomás, 40 minutos más o menos

B: ah!!, menos de 10 km, que bueno...

C: no, en km. no sé, yo tardo 40 minutos

B: Ya, en auto 40´, y que tal está el camino?

C: Bien, se pasa sin problemas!

B: sí, tu con tu Totoya 4x37 con metratetraquilato y todo lo pozible pasas sin problemas, pero yo con mi burra con tracción a las dos piernas propulsada por los espaguetis que me zampé ayer, qué, eh?

C: no sé, pues

Y nadie sabe, pues. Así muchos optan por tomar rutas más "civilizadas" aunque a los últimos incivilizados no nos ha ido tan mal!

La travesía empieza con una subida a lo bestia, de los 2.200 de Atacama a los 4.600 de la frontera Boliviana, eso en 42 km. Por suerte en cualquier momento uno puede distraerse contemplando el volcán Licancabur, cada noche dirijo una mirada furtiva hacia su cautivador cráter iluminado por la luna. Llegar al altiplano y ponerse a escalar el volcán es todo uno, siempre desapués de empujar la bici por una pista repletita de nieve. Es jodido levantarse a las 3h de la madrugada a -10ºc sabiendo que quedan 12 horas de caminata, pero a eso vine. Por suerte la luna ilumina mis pasos sobre el cerro nevado y es un lujo sentir, enmedio de una impresionante arista de nieve, que el sol naciente te empieza a calentar la espalda y la luz lunar alumbra aún tu camino, muy mágico!

En realidad esta era una montaña sagrada para los Incas así como para los indígenas anteriores. Cuentan que de todo el imperio llegaban las mujeres a casarse al Licancabur y lo hacian con dos pretendientes. Con ellos compartía un tiempo a los pies del volcán hasta tomar la decisión final: uno al bodorrio y el otro a la cima, a ser ofrecido en sacrificio a los dioses. Dicen que así la mujer no era nunca infiel pues sabía que por el amor a su esposo había muerto su otro pretendiente. La verdad, dudo que funcionara.

Bueno despacito hicimos cumbre tras 8 horas de pateo, un sol impecable y la falta de viento proporcionaron unas magníficas vistas de los alrededores: el cráter del Juliaques ( sólo 200m. más bajo y muy cerquita), las lagunas y volcanes altiplánicos y la inmensidad del desierto Atacameño, visto con muuuucha perspectiva. Y al que con esfuerzo llegan arriba le espera una grata sorpresa: ahí está la laguna de cráter más alta del mundo, así que es posible darse un baño a 5.960 metros de altura, y así lo hacen los astronautas de la NASA cada año cuando vienen a probar diferentes trajes. Por cierto en las últimas dos mediciones han situado la cumbre a 6006 y 6008 metros respectivamente así que moralmente coroné un 6000, jaja
La bajada se me hace eterna, entre tramos con nieve hasta la rodilla, peligrosas placas de hielo y un larguísimo pedregal rebienta-rodillas. En el campamento me encierro en la carpa, ceno y duermo como un bebé, estoy muerto!
No hay tiempo para más descanso, ahora empieza la verdadera travesía en bici por el Lípez, así que todos firmes y a sus bicis!
Como decía antes las dificultades de la ruta eran su mal estado, sus subidas, la isolación del lugar, la climatología y el no saber muy bien cúanto duraría esto y las sufrí una por una: empujé por largos tramos de arena, se me congelaron las yemas de los dedos ( sólo la piel, están bien) y pasé frío de verdad tanto pedaleando como por la noche ( esas visitas al baño me van a costar la salud), pedaleé durante 5 horas contra un huracán para dormir apenas 20km más allá de donde amanecí... lo que menos se sufre es el aislamiento, no hay pueblos pero si 4 refugios diseminados por la ruta y allí, a los ciclistas, nos reciben muy bien. Incluso se encuentra en la ruta un nuevo hotel del lujazo, tan nuevo que no está siquiera terminado; en esas llega el ciclista, comienza a conversar con el arquitecto y no se sabe muy bien como uno acaba duchándose en una suite y entre las sábanas de una habitación, don patillón claro! Uno paga religiosamente desayuno y cena, devorando paganamente con todo y pidiendo, con descaro e insistencia, más comida, que pedalear dá hambre! De nuevo me quedó clarísimo que en los lugares más aislados la gente te recibe con un cariño inagotable, excelente fue el trato en el Hotel de Piedra, gracias!
En los 18 días que duró la odisea hubo tiempo para todo: baños termales, observación de fauna ( muchas vicuñas, algunas vizcachas y poquitos flamencos, hacía demasiado frío!), caminatas, alguna fiestecilla a base de Pisco Sour... también me estrené como panadero; ante la imposibilidad de acarrear tal cantidad de pan toca hacerlo en la carpa. Niño que haces en la carpita, con las manos en la masa!!! pues eso, amasar y luego freír la pasta, que está muy rico. Para ser la primera vez no quedó nada mal.
La sucesión de paisajes hermosos fue increíble y la sensación de explorarlos en bici muy satisfactoria, la libertad que dá es inmensa y el recibimiento de los locales es mucho mejor. a veces dá un poquito de lástima ver a los "guiris" enfundados en sus 4x4 tras pagar una buena pasta, con un programa muy definido que les deja un tiempo determinado en cada lugar, 4 fotos y rápido para el coche. Pero ya conocéis el dicho: la tierra para quien la trabaja, y los paisajes que los disfrute el que se lo curre! Otra vez no me siento capaz de explicaros como es de limpio el cielo, como brilla el hielo al amanecer, los increíbles colores con que las algas dotan a las distintas lagunas, el espectáculo de unos geysers a 5000 metros o lo rosados que son los flamencos, espero que con las fotos os quede más claro.
De momento Bolivia no hace más que fascinarme: cada vez que doblo una curva o cambio de valle, por bello que parezca un paraje, el siguiente tiene muchos números para ser mejor; Bolivia, qué linda eres!

Cronológicamente primero cruzé el Lípez y después llegué al Salar de Tunupa, así que si queréis entender bien el viaje leer así. Las fotos sí están ordenadas, en caso de duda,cuando la barba es más larga la foto es més reciente

miércoles, 18 de julio de 2007

El Lípez y Salar de Tunupa en fotos

















Aproximación ciclista al Licancabur, imponente!


Para llegar a sus pies toca empujar sobre la nieve....muy divertido!



El descenso tras la cima, la vista de la Lagua Verde es increíble!



No sé si os suena el paisaje... Lo utilizó Dalí para uno de sus cuadros más famosos


Entre tanto desierto la piscina termal a 30ºC era un tentación irresistible!








Arena, volcanes y alguna bici... eso el Lípez. Ah! el viento no sale en la foto, pero estaba







Tras el baño caliente toca dormir en los Geysers, a 4.885 m., unos -20ºc de noche...









El árbol de piedra, parece ser que esta roca la escupió un volcán y quedó ahí.
Lindo y bastante surreal












Normalmente hay unos 100 mil flamencos en la zona; ahora con el frío quedan unas pocas dozenas...




En las inmediaciones del Salar de Chiguana no hay nadie, vivo...




En el Salar todo es posible, incluso papearse la propia bici!





El volcán Tunupa, guardián del salar. Al parecer hacía tiempo que me esperaba.




Atardecer sobre los cactus de la Isla Inca Huasi, Salar de Tunupa




Y el amanecer, también desde Inca Huasi.