lunes, 30 de julio de 2007

Uyuni-Potosí-Sucre


Paseando por el crater de Maragua ( Sucre)

Parece que fué ayer cuando abandoné el Salar pero ya recorrí medio millar de kilómetros y conocí dos de las ciudades más importantes de Bolivia ( Potosí y Sucre) y una de las más turísticas ( Uyuni). El paisaje que discurre entre ellas es tan bonito como duro, no existe un metro llano ni una vista aburrida,pedaleé entre cañones multicolores ( alguna Quebrada más a anotar en la larga lista), montañas que ejercen de miradores, ríos... Un momento especial fue el reencontrar al amigo árbol, al que pasé casi un mes sin ver, y que decir de las vacas! me tuve que frotar los ojos y cercionarme dos o tres veces de que no era una llama o vicuña "disfrazada" pero sí, sí, una vaca, bicho que la verdad no recuerdo la última vez que lo había visto fuera del plato, y cuyo reencuentro en vivo y en directo lo celebramos, juntos, con un pequeño asado...

En cuanto al pasisage urbanístico, poco que decir de Uyuni, uno de los lugares con mayor concentración de agencias de viaje en todo el mundo, seguro! Fuera de la parte "turística" ( o sea de los servicios turísticos, porque no hay nada que ver) sorprende la degradación del pueblo, dónde no hay agencias ni hoteles no existe el pavimento, ni las basuras ( basura sí, mucha), ni farolas, ni ná de ná, un buen freno a los que quieran conocer la "ciudad".

Potosí es otra historia. Está declarada Patrimonio de la Humanidad, más bien su montaña, el Cerro Rico. No quiero hacerme pesado con referencias históricas y demasiado blablabla pero lo de la mina del cerro Rico es muy a saco, demasiado como para pasarlo por alto.

Soy minero...

Se trata de la mayor mina del mundo, una montaña de 4.800 metros que ha sido explotada y agujereada durante los últimos 450 años, y que hoy en día da sustento y sufrimiento a más de 16.000 mineros. Durante los más de 300 años de colonización, mis compatriotas mataron a MÁS de 8.000.000 de trabajadores, para sacar tanta plata como pudieron; se dice que desde el inicio de la explotación hasta hoy se ha sacado plata suficiente para hacer un puente macizo hasta Sevilla ( sí, cruzando el Atlántico) y hasta tres puentes con los huesos de los que en la mina murieron. Para que entendáis la crueldad con que actuaban los enfermos por la "fiebre de la plata" debéis saber que abrían una boca en la montaña y cuando estaban ya dentro los trabajadores y herramientas, la tapiaban, dejando sólo un hueco para meter comida y sacar mineral. Cuando la mina no era más rentable...

Entrando a la mina

Como al españolito no le gustaba bajar a la mina se inventó un guardián, EL TÍO. Construyeron así una figura dominante, lo más fea posible para meterles miedo a los indígenas. El tío vigilaba y castigaba, si un minero se hacía el remolón con el trabajo el tío lo sepultaba con un derrumbe o con un escape de gas; las condiciones en la mina no eran peligrosas, sólo morían los que no trabajaban segúna las órdenes del Spanish, y lo peor es que al parecer muchos se lo creían y ni enterraban a los muertos por accidente, pues no habían sido nobles en su trabajo.

El tío, y no es maco...

Entorno a su figura floreció un sinfín de usos y costumbres que hoy en día siguen vigentes: por ejemplo se le representa con un enorme pene ya que la unión sexual entre el tío y la Pachamama ( madre tierra) producirá sus frutos ( osea un filón de plata). Por eso mismo estaba prohibida la entrada de mujeres a la mina, no fuera que el tío perdiera interés en fertilizar la tierra y se dedicara a mozas más mundanas...También se le dan ofrendas al tío, ojas de coca ( masivamente consumidas), cigarrillos y alcohol puro. Lo del alcohol puro no sólo lo ofrecen, también lo beben los mineros, según dicen no por gusto, sino porque en la mina todo ha de ser puro, para que salga mineral de calidad. Decir que hoy el tío no lo pone ningún colonizador, lo construye un minero cuando sabe que va a morir de silicosis ( enfermedad pulmonar mortal muy corriente entre los mineros) prometiendo que una vez muerto velará por la seguridad de sus ex-compañeros. Cada vez son menos los mineros que se reúnen los viernes entorno al tío para las ofrendas, ahora se venera al tío Sam, en forma de dólar, claro.

Resaltar también que el trabajo en la mina es basicamente manual y poco o nada ha cambiado en los últimos siglos, lo único la desaparición del español, ahora se trabaja en cooperativas y tras pagar el alquiler al estado las cooperativas mineras se quedan con todo lo que sacan, y la verdad parece que ganan muy bien,mucho más que un trabajador al uso. Los turistas "gringos" tenemos derecho a visitar las minas, un 10 % de lo que pagamos va para escolarizar a los hijos de los mineros. En mi visita pude comprobar lo duro que trabaja esta gente, entre ellos un buen número de niños a partir de 14 años,en su mayoría obligados por madres viudas que perdieronal marido en la mina, claro... dentro de la boca la situación es muy precaria, los carriles por donde pasan las vagonetas están petadísimos, y los tíos bajan por ahí a muerte, hay trozos en que el hueco no supera los 60 cm. de alto, toca agacharse para pasar, a medida que uno baja la temperatura va subiendo, sobretodo para los perforadores que a piqueta y martillo abren un hueco de 60 cm. ( unas 3 horas de dale que te pego) dónde ellos mismos colocarán la dinamita para ir avanzando. Ingenieros de minas? y ezó que é??

La ciudad en sí es bonita, en su momento fué la más grande del mundo y la más rica así que los edificios coloniales y las iglesias siguen resplandeciendo. Además tiene otra casa de ciclistas...en una panadería! pan calentito cada mañana y la calidez de un hogar de ciclistas, así no me extraña que uno pasé casi una semana sin hacer más que disfrutar de la vida!

Sucre se podría decir que es incluso más linda, al menos más ordenada y sin la pesada sombra de la mina y con la intensísima luz de la cordillera de los frailes, que conocí en un trekking ( que me demostró que caminar me destroza!) y en la que aparte de conocer el espectacular Crater de Maragua pude disfrutar de las comodidades del transporte público. Vean:






Magnífico el crater de Maragua

Espectacular la caminata así como los caminos de montaña, una noche me pasó una tormenta de aupa a pocos cientos de metros de la carpa, increíble ver los cegadores rayos y los ensordecedores truenos ( de casi 30 segundos de duración) tan cerquita con sólo 4 gotas sobre mi. Tube suerte!


Se acercan tímidos...pero siempre piden plata!

De nuevo en la ciudad, que está luchando por recuperar la capitalidad plena ( usurpada por La Paz), un festival de cine solidario, gratix! así que un buen papeo y una buena peli, a descansar antes de mi próxima etapa que es a la vez la que me dá más ilusión ( por el objetivo) y la que menos ( por el transporte, adiós bici por unos días). Pero eso ya os lo contaré, disfrutad del verano!
Descansando...como siempre! En la cordillera de los Frailes ( Sucre)

Idiosincrasia Boliviana...

Autoescuela Pita-Pita: término acuñado por el amigo Sali en nuestra travesía marroquí en auto, totalmente aplicacle al territorio Boliviano. Se dice de todo aquel conductor ( o sea de todos los conductores) cuyo único recurso al volante es el pita-pita ( bocinazo del cláxon), no conoce lineas continuas, ni distancia de seguridad ni velocidades máximas, eso sí un minimo de 5 pitidos/minutos aseguran (?) su seguridad y la de los demás.



Ingenieros de caminos: la calidad de los caminos no asfaltados es parecida a la de los países vecinos ( Argentina o Chile) y comparable al amor que siente George Bush por la humanidad. Lo resaltable es la increíble inclinación de los peraltes en las curvas, si uno está en el radio externo va, inevitablemente, a caer a la cara interna, donde hay más arena, más baches... el porqué? creo que hacen las prácticas con Skalectrix...



Ayudas a Bolivia: es el país que mas ayudas recibe de todo el mundo: créditos del Fondo Monetario Internacional, proyectos 100% financiados por la Unión Europea, dinero de Estados Unidos (que así controla mejor el negocio de la coca)... es tan extendido el hábito de recibir pasta por la patilla que uno está ya harto de que le traten como un dólar con patas. Así al paso del ciclista los niños no se molestan en saludar sin antes pedir, descaradamente, un poco de plata. Lo que me pareció el colmo del morro, de la vagancia y una buena síntesis de la modorra boliviana fue la siguiente situación: estaba subiendo una tremenda cuesta, más de 7 km. de dura subida con un calor importante que creaba una curiosa catarata de sudor en mi frente; de una sombrita sale una petición, no no, un reclamo indignante: " al menos una gaseosa me traerás, no Gringo?". El hombre, en perfecto estado físico ( parecía) y en edad de trabajar estaba pasando el día a la sombreta, mascando coca y al parecer esperando a que un extranjero le llevara un refresco. No reproduciré mi respuesta por no herir susceptibilidades.



Otra acerca de las ayudas. Se construyó en Potosí la mayor refinería de mineral del mundo, lógico pensando que es la mayor mina, no? El caso es que el "monstruo" costó cerca de 200 millones de dólares ( creo que entendí bien) y presumía de tener la mayor chimenea del mundo. Tal chimenea sólo echó humo durante las pruebas, ya que al nacionalizarse las minas ninguna empresa boliviana podía soportar los costes de mantenimiento del engendro que fue financiado por los gringos y que se seguirá pudriendo allá dónde lo construyeron.



Peso Boliviano: la moneda del país, pero lo que llama la atención no es su nombre sinó su valor y el precio de las cosas. Un € equivale a 10 bolivianos, o sea un boliviano son 0,10 €. Para que os hagáis a la idea de lo barato que resulta para un gringo comer y vivir en este país ahí va una pequeña lista de precios: por un boliviano ( 1Bs) tienes 4 panes, un menú con sopa, principal y postre lo encuentras por 5 Bs en el mercado y unos 8 Bs en un restaurante, una habitación de hotel en ciudad son 20 Bs ( sin lujos), precio que baja hasta 10 Bs en los pueblos chicos y así podríamos seguir. Imaginaros que por menos de 5 € uno duerme en un hotel, desayuna, come y cena fuera, puede pasar un ratito en internet y ve una peli en el cine ( con palomitas, claro!). Es como las historias que explican mis padres ( con 5 pesetas...) pero en el 2007. Baratísimo!



El Quechua: Un español con problemas de comunicación en Latinoamérica? Sí, claro que sí. Esta vez no me refiero a las incomprensibles frases echas de los chilenos, o al marcado acento italianizado de los Porteños, hablo de una lengua pre-hispánica totalmente incomprensible. Aparte de servir de marca para el Decathlon, el Quechua es la lengua indígena del altiplano, honor que comparte con el Aymara. En estas tierras salvajes, los más salvajes aún españolitos colonizadores, lograron matar millones de individuos, les metieron la religión católica por lugar imaginable, les robaron la dignidad y demás lindezas pero no consiguieron usurparles sus tradiciones y costumbres ( como sí hicieron en Argentina, por ejemplo) ni su lengua. Así hoy en día, en los pueblos chicos y algo apartados de las ciudades, hay mucha gente "mayor" ( por encima de los 40-45) que SÓLO habla Quechua, como si te hablaran en chino o en Chiquitistaní: no se entiende nada! Así que uno depende de sus habilidades mímicas para conseguir agua o para averiguar donde venden pan. Ni deshidratado ni desnutrido, parece que me defiendo...

miércoles, 25 de julio de 2007

El desierto del Lípez


Subiendo al Licancabur, la luna en la cara, el sol naciente en la espalda
Empiezo el descenso, genial vista del cráter Juliaques
Mira si hacía frío...a punto de rodar por sobre los 5.000 m de altura
Esto son los geysers, increíble el zumbido de los gases al escapar de la tierra
así queda el pelo tras muchos días en bici...y sin shampoo, claro



Los Lípez es la franja sud-oeste de Bolivia, una zona salvaje de altura donde se mezclan sin pudor volcanes, lagunas multicolores, salares inmensos y anchas zonas desérticas, siempre pegadita a la cordillera andina. No es una zona muy conocida aunque muchos "gringos" la recorren en 4x4 pero los ciclistas la estudiamos ya desde casa, es uno de los "puntos negros" de cualquier ruta americana. Se teme a la desolación ( no hay población alguna en 400 km.), a la dureza de sus ascensiones ( el camino supera los 5.000 metros en una cumbre), del mal estado de la pista (invadida, obvio, por la arena del desierto), por no hablar de su cruel climatología ( noches por debajo de los 20 bajo zero y un viento muy violento). Pero el quid de la questión reside en la ignorancia que nos envuelve a todos referente a la ruta, sobretodo el tramo que va de la laguna colorada al Salar: nadie sabe a ciencia cierta cúantos km. o en qué condición está para una bici cargada con 50 kg., los conductores de los 4x4 parecen no entender que es diferente el pedalear que ir en auto:

Biciclista: Cúantos km hay de A a B?

Chófer: poquito nomás, 40 minutos más o menos

B: ah!!, menos de 10 km, que bueno...

C: no, en km. no sé, yo tardo 40 minutos

B: Ya, en auto 40´, y que tal está el camino?

C: Bien, se pasa sin problemas!

B: sí, tu con tu Totoya 4x37 con metratetraquilato y todo lo pozible pasas sin problemas, pero yo con mi burra con tracción a las dos piernas propulsada por los espaguetis que me zampé ayer, qué, eh?

C: no sé, pues

Y nadie sabe, pues. Así muchos optan por tomar rutas más "civilizadas" aunque a los últimos incivilizados no nos ha ido tan mal!

La travesía empieza con una subida a lo bestia, de los 2.200 de Atacama a los 4.600 de la frontera Boliviana, eso en 42 km. Por suerte en cualquier momento uno puede distraerse contemplando el volcán Licancabur, cada noche dirijo una mirada furtiva hacia su cautivador cráter iluminado por la luna. Llegar al altiplano y ponerse a escalar el volcán es todo uno, siempre desapués de empujar la bici por una pista repletita de nieve. Es jodido levantarse a las 3h de la madrugada a -10ºc sabiendo que quedan 12 horas de caminata, pero a eso vine. Por suerte la luna ilumina mis pasos sobre el cerro nevado y es un lujo sentir, enmedio de una impresionante arista de nieve, que el sol naciente te empieza a calentar la espalda y la luz lunar alumbra aún tu camino, muy mágico!

En realidad esta era una montaña sagrada para los Incas así como para los indígenas anteriores. Cuentan que de todo el imperio llegaban las mujeres a casarse al Licancabur y lo hacian con dos pretendientes. Con ellos compartía un tiempo a los pies del volcán hasta tomar la decisión final: uno al bodorrio y el otro a la cima, a ser ofrecido en sacrificio a los dioses. Dicen que así la mujer no era nunca infiel pues sabía que por el amor a su esposo había muerto su otro pretendiente. La verdad, dudo que funcionara.

Bueno despacito hicimos cumbre tras 8 horas de pateo, un sol impecable y la falta de viento proporcionaron unas magníficas vistas de los alrededores: el cráter del Juliaques ( sólo 200m. más bajo y muy cerquita), las lagunas y volcanes altiplánicos y la inmensidad del desierto Atacameño, visto con muuuucha perspectiva. Y al que con esfuerzo llegan arriba le espera una grata sorpresa: ahí está la laguna de cráter más alta del mundo, así que es posible darse un baño a 5.960 metros de altura, y así lo hacen los astronautas de la NASA cada año cuando vienen a probar diferentes trajes. Por cierto en las últimas dos mediciones han situado la cumbre a 6006 y 6008 metros respectivamente así que moralmente coroné un 6000, jaja
La bajada se me hace eterna, entre tramos con nieve hasta la rodilla, peligrosas placas de hielo y un larguísimo pedregal rebienta-rodillas. En el campamento me encierro en la carpa, ceno y duermo como un bebé, estoy muerto!
No hay tiempo para más descanso, ahora empieza la verdadera travesía en bici por el Lípez, así que todos firmes y a sus bicis!
Como decía antes las dificultades de la ruta eran su mal estado, sus subidas, la isolación del lugar, la climatología y el no saber muy bien cúanto duraría esto y las sufrí una por una: empujé por largos tramos de arena, se me congelaron las yemas de los dedos ( sólo la piel, están bien) y pasé frío de verdad tanto pedaleando como por la noche ( esas visitas al baño me van a costar la salud), pedaleé durante 5 horas contra un huracán para dormir apenas 20km más allá de donde amanecí... lo que menos se sufre es el aislamiento, no hay pueblos pero si 4 refugios diseminados por la ruta y allí, a los ciclistas, nos reciben muy bien. Incluso se encuentra en la ruta un nuevo hotel del lujazo, tan nuevo que no está siquiera terminado; en esas llega el ciclista, comienza a conversar con el arquitecto y no se sabe muy bien como uno acaba duchándose en una suite y entre las sábanas de una habitación, don patillón claro! Uno paga religiosamente desayuno y cena, devorando paganamente con todo y pidiendo, con descaro e insistencia, más comida, que pedalear dá hambre! De nuevo me quedó clarísimo que en los lugares más aislados la gente te recibe con un cariño inagotable, excelente fue el trato en el Hotel de Piedra, gracias!
En los 18 días que duró la odisea hubo tiempo para todo: baños termales, observación de fauna ( muchas vicuñas, algunas vizcachas y poquitos flamencos, hacía demasiado frío!), caminatas, alguna fiestecilla a base de Pisco Sour... también me estrené como panadero; ante la imposibilidad de acarrear tal cantidad de pan toca hacerlo en la carpa. Niño que haces en la carpita, con las manos en la masa!!! pues eso, amasar y luego freír la pasta, que está muy rico. Para ser la primera vez no quedó nada mal.
La sucesión de paisajes hermosos fue increíble y la sensación de explorarlos en bici muy satisfactoria, la libertad que dá es inmensa y el recibimiento de los locales es mucho mejor. a veces dá un poquito de lástima ver a los "guiris" enfundados en sus 4x4 tras pagar una buena pasta, con un programa muy definido que les deja un tiempo determinado en cada lugar, 4 fotos y rápido para el coche. Pero ya conocéis el dicho: la tierra para quien la trabaja, y los paisajes que los disfrute el que se lo curre! Otra vez no me siento capaz de explicaros como es de limpio el cielo, como brilla el hielo al amanecer, los increíbles colores con que las algas dotan a las distintas lagunas, el espectáculo de unos geysers a 5000 metros o lo rosados que son los flamencos, espero que con las fotos os quede más claro.
De momento Bolivia no hace más que fascinarme: cada vez que doblo una curva o cambio de valle, por bello que parezca un paraje, el siguiente tiene muchos números para ser mejor; Bolivia, qué linda eres!

Cronológicamente primero cruzé el Lípez y después llegué al Salar de Tunupa, así que si queréis entender bien el viaje leer así. Las fotos sí están ordenadas, en caso de duda,cuando la barba es más larga la foto es més reciente

jueves, 19 de julio de 2007

Salar de Tunupa

No sé cúantas veces en mi vida habré tecleado "Salar de Uyuni" en el buscador de imágenes del interné. Como bien decía Lucio (en uno de los pocos comentarios que se dejan en el blog) algunas de ellas fueron en el trabajo, furtivamente, soñando en escapar a este desierto blanco, irradiador de paz y tranquilidad. Y bien, ya llegué, ya estube, ya fuí, rebasado esta otro hito importante del viaje y, chucha! fué muy emocionante!

Esto fue en su día un mar, de él no queda ya ni una gota de agua pero sí millones de toneladas de sal, 12.000 km2 de blanco cegador que representa la mayor concentración salina del planeta.


La historia de su "descubrimiento" para el circuito turístico no tiene desperdicio: según cuentan los americanos, en el 69´mandaron a unos tipos a la luna en un cohete espacial... Una vez en el satélite, aparte de dar pequeños grandes pasos, el tal Armstrong fotografió y observó la tierra desde su privilegiado mirador. Además de las formaciones nubosas y la Gran Muralla China, le llamó especialmente la atención una enorme "mancha" ( más bien lo único no manchado del planeta) de una blancura tal que en ella se reflejaba el sol de forma deslumbrante. Tras dar coordenadas a Houston, le informan que se trata de un salar, en Bolivia, imagino que el yankee se quedó igual con el nombre de Salar de Tunupa, pero lo que es la vista... Ya con los pies en la tierra Armstrong no olvidó la preciosidad contemplada y visitó el salar que le pareció más bello in situ que desde el espacio exterior; así lo explicó en numerosas entrevistas y la rueda del turismo empezó a girar en Uyuni. Bonita historia, no?


El resultado de esta "propaganda de altura" es un regero incesante de 4x4 cargaditos de turistas, ver el salar es uno de los momentos álgidos de cualquier viaje.

En mi caso llegué a la cita con el potásico sódico un poco cansado tras la travesía del Lípez pero la imposibilidad de encontrar demasiadas provisiones o un lugar apropiado para descansar no dejaba otra opción que la de adentrarse en este nuevo mundo...

En total 5 días y 4 noches, más de 100 horas salinares, sus increíbles puestas de sol, la sensación de estar en la "nada" y la convicción de que nunca "nada" fue tan bello, sentir bajo las ruedas como va cambiando la textura salina; pedalear con los ojos cerrados, primero unos segundos, luego ya más rato, tranquilo, sé que no hay nada con que tropezar, el camino se abre 360º, no, no, en realidad no hay camino, se trata de auténtica navegación en bici; en qué otro lugar del mundo se puede ir de Puerto Chuvica a Isla del Pescado pedaleando?


Para la orientación uno debe tomar una montaña, siempre lejanas, como referencia; el volcán Tunupa es la mejor de ella, sus majestuosos 5.400m. son los únicos que se contemplan desde cualquier punto, aunque a distancia no parece más que un montículo. Desde tiempos inmemoriales los habitantes de la zona ( y aún hoy día cuando no hay turistas a la vista) se han referido al lugar como Salar de Tunupa pero al ser Uyuni la "ciudad" más cercana, lugar donde se maquina toda la indústria turística, los gringos lo conocen como Salar de Uyuni y poco a poco se va perdiendo el nombre original.

Bueno, aparte de guiarme durante la travesía, Tunupa me hizo una noche las veces de lecho y de mirador, cada metro de ascensión se ganan dos de perspectiva. Ante la dificultad de hacer cumbre ( y las pocas ganas después de un día de bici) montamos campamento justo encima de los 4.000 m. con unas vistas magníficas, la sal se expande por doquier y el sol, a modo de despedida, la tiñe de un naranja-violeta difícil de olvidar.

Pero si hay un lugar especial en el salar- aparte de su guardián volcánico- es la isla de los Pescadores o Isla InkaHuasi. Peñón de roca que emerge de las entrañas del desierto salino, se divisa desde 30 km. de distancia, una protuberancia verdosa en la inmensidad blanca. Uno se va acercando despacito y despacito va creciendo ella a la vista. A la llegada ( más de dos horas desde el primer contacto visual) la bandera Boliviana me dá la bienvenida, protegiendo a los cientos de cactus gigantes que surgen como setas, sus 12 metros de altura y más de 1000 años hacen que se ganen a pulso el adjetivo.

Sorpresa! para los ciclistaas y los que traviesan el salar a pie ( haberlos haylos) hay alojamiento gratis! además un entretenidísimo "libro de oro"dónde más de cien ciclistas y una dozena larga de "locos" ( que se zamparon 100 km sobre la sal a pie, en patines, a caballo...) narran sus experiencias, buena literatura para hacer entrar el sueño aunque resulta difícil ante el tremendo espectáculo celestial, sí, la habitación con que me obsequian es totalmente vidriada: a los pies el salar, arriba un manto de estrellas espectacular. Visité el salar sin luna y canjeé sin problemas mi deseada etapa nocturna a la luz de la luna por esos cielos colmados de estrellas.

6:20, suena el despertador, uno no puede permitirse el lujo de perderse la salida del sol en un lugar tan mágico.

El disfrute del desierto salino se hace las 24h, así tras una sesión de fotos rechazo la invitación para dormir en un Hotel de Sal y paso mi última velada a " la fresca", eso es con el saco de dormir sobre la sal, sin la tienda, con estalagtitas colgando de la napia pero con un escenario simplemente inmejorable; aparte así no da pereza despertarse para ver el amanecer, uno le ve "calentito" desde la cama.
A la salida
Mis últimas pedaladas sobre el salar las hago con el cuello torcido, no quiero abandonarlo pero por delante me espera más camino, la primera parada Uyuni un poblado turístico horrendo excepto por sus correctas dos calles centrales, muchas agencias de viaje y sí bares y restaurantes a mansalva. Homenaje a base de cocktails ( que a más de 3.600 m no veas como cunden), fondue de carne de llama, pizzas y cuanto papeo podáis imaginar

miércoles, 18 de julio de 2007

El Lípez y Salar de Tunupa en fotos

















Aproximación ciclista al Licancabur, imponente!


Para llegar a sus pies toca empujar sobre la nieve....muy divertido!



El descenso tras la cima, la vista de la Lagua Verde es increíble!



No sé si os suena el paisaje... Lo utilizó Dalí para uno de sus cuadros más famosos


Entre tanto desierto la piscina termal a 30ºC era un tentación irresistible!








Arena, volcanes y alguna bici... eso el Lípez. Ah! el viento no sale en la foto, pero estaba







Tras el baño caliente toca dormir en los Geysers, a 4.885 m., unos -20ºc de noche...









El árbol de piedra, parece ser que esta roca la escupió un volcán y quedó ahí.
Lindo y bastante surreal












Normalmente hay unos 100 mil flamencos en la zona; ahora con el frío quedan unas pocas dozenas...




En las inmediaciones del Salar de Chiguana no hay nadie, vivo...




En el Salar todo es posible, incluso papearse la propia bici!





El volcán Tunupa, guardián del salar. Al parecer hacía tiempo que me esperaba.




Atardecer sobre los cactus de la Isla Inca Huasi, Salar de Tunupa




Y el amanecer, también desde Inca Huasi.

viernes, 29 de junio de 2007

Adiós Argentina...vida en San Pedro...ciao Chile!


Qué pintas, no? pero fijaros en el volcán...
Decir 4 meses es decir mucho tiempo, aunque ya se sabe eso de que si pasó rápido es que uno lo pasó bien. Parece que fue anteayer cuando entré por primera vez a la Argentina y ya salí definitivamente de ella, y ché, la voy a echar de menos.

No es lo mismo visitarla que habitarla y seguramente uno acabaría hasta el gorro de tanto espabilado suelto, tanto parlanchín con duracell, de la lentitud en los trámites ( peor que Spain? sí amigos, peor) y otras tantas cosas que a uno incluso le hacen gracia cuando está de visita. Pero también cuenta, y mucho, la calidez de la gente sencilla, de pueblo, que si tiene una migaja de pan té la dá y comparte su techo con el desconocido sobre ruedas.

Y qué decir de la comida argentina... eso sí que lo extrañaré, en parte porque ahora me tocan unas semanas de auténtica austeridad en desiertos y salares andinos y en parte porque para uno ya era diario el tomar mate, desayunar con dulce de leche, salir de las panaderías cargado de facturas (deliciosos pastelitos) y empanadas y, claro está, festejar cualquier anécdota, encuentro u lo que sea con un buen asado, que viene a ser una barbacoa pero a lo bestia y con la mejor carne del planeta. Para que os hagáis una idea, en las últimas celebrecaciones (4 en un mes, no está nada mal) tocábamos a kilo de carne por cabeza, y sí, acabábamos royendo los huesos y chupándonos los dedos, con el rostro ( la barba en mi caso) llenos de grasa y preguntando, con una sonrisa medio irónica, el Qué hay de postre???


Y de los paisajes argentinos no os repetiré los que ya os he ido contando y enseñando, es una sucesión de postales a cual más bella con una heterogenia de la que pocos paises pueden presumir, con una guinda norteña que da el toque cultural a tanta belleza paisagística. Hasta pronto Argentina...


Y hola de nuevo a Chile, otra vez los cachay, hueón, pó, las piscolitas, lucas por aquí por ahí ( la moneda local, está todo carísimo!) y todas las hueás que comporta estar en Chile; por poco tiempo pero. Llegamos la semana pasada a San Pedro de Atacama y en un par de días de vuelta al Altiplano, meteré el pie de nuevo en Bolivia está vez ya sin timidez y no para pasar unas horas sinó un mes, o dos. Pero ahora estoy en San Pedro, para mi sinónimo del Licancabur, este volcán protagonista de cada una de las fotos que eché, un volcán que hipnotiza la mirada y relaja sobremanera al contemplarlo, la gran distracción ha sido buscar el mejor mirador, verlo acariciado por la luz del alba y envuelto en las primeras tinieblas. El contraste desierto/alta montaña es espectacular sin más y las noches pasadas a la intemperie saboreando la puesta de sol, sacando la cabeza del saco para ver el volcán iluminado por la luna llena e incluso despertarse antes de las 7 para deleitarse con la imagen de un sol asomando del cráter...muy especial!

La visita coincide con las fiestas locales, así que hay mucha gente, lo más destacable son los vistosos bailes en la calle con música en directo, creo que lo disfrutan mucho más el millar de habitantes que la multitud de turistas, una foto y a otra cosa mariposa... también proliferan las misas, a todas horas y a todos lugares, se han reunido acá todo cura, obispo o monagillo disponibles en el norte de Chile. Imaginad a un grupo de excursionistas, metidos ya en el saco y colgados de una gigantesca duna aparentemente a tomar viento de cualquier lugar (de echo en un lugar llamado Valle de la Muerte), en medio de la noche se oyen voces lejanas que pronto se convierten en cánticos intelegibles para acabar con un sermón severo, muy severo, vociferado magnetófono en mano recordando las incomodidades que aguardan al pecador en el infierno. Acollonant...

Aparte de pequeñas excursiones en bici al valle de la luna queda poco que hacer, o mejor dicho algo apetecible; el ciclista desarrolla una alergia a los sitios demasiado turísticos y sin duda San Pedro merece tal calificación; la libertad que da la bicicleta queda cortada de tal manera cuando se piensa tomar una excursión, con su guía, su horario, su haz esto y no lo otro que directamente ni me planteo unirme a una de ellas, aunque eso implique perderse alguna de las atracciones más conocidas pero qué importa eso si hemos decidido probar de patear hasta el cráter del Licancabur? y después vamos a cruzar, en bici claro, un desierto a más de 4.500 metros de alura, en total 10 días en autonomía, 6 ciclistas hambrientos y sus correspondientes 50 kg. de papeo, en la foto no parece mucho pero hay jalo de veras, tíos.


Así que de nuevo un reto que quizás me viene grande, patear hasta los 5.970 m del Licancabur y travesar el desierto del Lípez con la bici, habrá que intentarlo al menos, no?

domingo, 24 de junio de 2007

El Paso de Jama- Cruce (frustrado) de la Cordillera de los Andes

Tras la Quebrada de Humahuaca y la pequeña incursión a Bolivia toca la auténtica travesía de los Andes, no se trata esta vez de un sólo puerto como el Abra del Acay, hay que ascender hasta los 4.000 metros del altiplano y cruzarlo completamente de este a oeste, unos trescientos kilómetros plagados de "portezuelos" de hasta 4.600 metros de altura, un paisaje lunático de arena, rocas, volcanes y salares, no en vano esto fue un mar años atrás.


Se inicia andadura en Abra Pampa, todavía Argentina, dónde compartimos 8 ciclistas refugio eclesiástico ofrecido por el padre Jesús, infatigable luchador social, conocido como el Che Guevara de Abra Pampa, gran personaje!


Ya en la ruta los primeros días son tranquilos, ascenso paulatino, carretera de ripio en no muy mal estado, paisajes enormes y la posibilidad de pedalear por un enorme lago totalmente seco, primera experiencia de "navegación" en bici, vendrán otras. Disfruto del clima de la puna ( como se conoce acá al altiplano) que ofrece unos agradables 20-25° C de día y unos gélidos -10°C por la noche así que toca encerrarse pronto "en casa". Por cierto cada vez ando más suelto en el asunto de pedir techo "por la patilla" y casi siempre con buenos resultados, pronto os hará un pequeño resumen de los lugares que me sirvieron de morada. En esta etapa descansé en la municipalidad de Rinconadilla tras pasar una agitadísima tarde jugando con los niños del lugar.Es curioso, la falta de oxígeno apenas se nota cuando se anda en bici pero pie a tierra un pequeño sprint de 50 m. requiere media hora de recuperación. Los chiquillos rebosantes de glóbulos rojos miran incrédulos al exausto visitante del que, creo, dudan capaz de recorrer un continente en bici.


Tras tres días de pedaleo llego a Susques, la puerta del Paso Jama en la frontera con Chile, el único paso andino abierto los 365 días del año pues la sequedad del ambiente asegura (?) un paso sin nieve. Desde susques hay que subir el Abra del Taire hito de inicio de la parte alta del altiplano, valga la redundancia, ya por encima de los 4000m. Llegar a este punto no tiene más complicación que la de pedalear 4 0 5 días siempre pa arriba, pero una vez aquí aparece un convidado inesperado, el viento.
No volveré a narrar las experiencias de un ciclista intentando avanzar con el feroz viento en contra ( ya lo hice en Viento Patagónico), la única novedad acá es la arena lanzada a más de 70km/h hacia el rostro, muy divertido.
El panorama en los tres siguientes días es desolador: el avanze se limita a unos 35 km / día aún y pedalear cinco horas, no existe más protección contra el viento que unos pequeños puentes donde monto campamento por la noche, a más altura menor temperatura, la condensación crea una interesantísima capa de hielo sobre mi saco de dormir, tan interesante que uno pasa las noches averiguando como eliminarla. La fatiga, el sueño y sobretodo la moral pasan factura.

Una mañana, milagro, el viento amanece calmo, sin desayunar, a la carretera! En hora y media hago 28 km, ya diviso laaduana a sólo 6 km. En esas despierta eolo, una hora para circumvalar la salina de Jama y llegar a destino. Horrible. En la aduana pre-frontera el primer abandono, Celine y Francois toman un camión. Los otros seguimos, de momento. Somos tentados por dos vehículos, a sus ojos es inhumano avanzar con ese frío y el tremendo vendaval, cede Gregory. Alcanzamos, con gran esfuerzo mediante, el Paso Jama. Foto de rigor y a bajar. Rídiculo es avanzar a menos de 10km/h en descenso y pedaleando, para más inri no hay puente esta noche y montar, dormir y desmontar la carpa enmdeio de tamaño "huracán" es toda una odisea.

Amanece y a pesar de los rezos a la Pachamama el viento no paró, incluso es peor que ayer, además unas espesas nubes están dipositando nieve en los picos circumdantes, hoy no hay sol que caliente y la temperatura permanece en sus mínimas nocturnas. Intentamos avanzar, total no quedan más de 100km de altiplano. Imposible para mi, si ayer avanzábamos a 7 u 8 km/h hoy es mucho aguantar el equilibrio, ejercicio que no permite avanzar demasiado. En un ataque de cordura, raro en los ciclistas, decido dar media vuelta y volver a la frontera, a buscar un camión; giro 180° y sin dar un sólo pedal alcanzo los 30 km/h en menos de 200 m., qué fácil avanzar con la ayuda del viento! Más difícil me resulta frenar, viene un camión; no hace falta explicación al camionero, monto bici y equipaje y me instalo en la calentita cabina. Por la cabeza ronda un sentimiento de rendición prematura aunque creo que hice lo correcto, en total de 7 ciclistas que iniciamos el paso 6 hicimos un tramo del altiplano chileno en camión, sólo Gael tuvo arrojo suficiente para hacer toda la etapa; la tormenta blanca que desfila frente a la luneta del camión es la causa.


Evidentemente no es lo mismo contemplar el imponente paisaje dentro de un calentito camión que sufrirlo en las propias carnes sobre la bici; el final de nuestro periplo por Jama es tan bizarro que no sé cómo explicarlo, mejor os lo contaré cuando vuelva. Llegamos ya a San Pedro de Atacama, sito en el desierto más árido del mundo, lo que no impide que lleve tres días acá sin ver el sol ( lo mismo me pasó en el Sáhara...), sigue el mal tiempo y desde el día después de nuestra llegada el Paso fronterizo está cerrado de forma indefinida, por la nieve claro.

En fin el Paso de Jama quedará siempre en el recuerdo como plaza no conquistada, feudo del viento, guardián de estos paisajes inaccesibles para la mayoría de ciclistas en teimpo de tormenta. Es parte del juego, respetar las montañas, conocer los límites de uno mismo, apreciar cuando la Pachamama (la madre tierra, muy venerada por estos lares) permite recorrer sus tesoros y aceptar cuando dice: chiquillo, por aquí, hoy, no pasas!

jueves, 14 de junio de 2007

Tres horas en Bolivia

No se puede pedalear cada día, de vez en cuando hay que ocuparse de asuntos serios; así, siempre en movimiento, tocaba hacer una pequeña incursión a Bolivia para sacar algo de dinero y hasta la frontera me desplacé en bus.
Un simple puente de no más de 50 metros marca el límite entre Argentina ( La Quiaca) y Bolivia ( Villazón), algunos se atreverían a afirmar que ese amasijo de hormigón es una frontera más profunda, la que separa el primer del tercer mundo. Diferencias económicas evidentes hay, así como culturales aún y cuando el norte argentino es marcadamente andino y el lugareño de Humahuaca o Abra Pampa tiene mucho más en común con un Boliviano o Peruano "altiplánicos" que con cualquier Porteño ( Buenos Aires) u otro argentino "Patagónico".
Antes de cruzar el puente se observan, en sus inmediaciones, decenas, cientos sino miles de sacos de esos grandotes, de los de 50 kg., de diversas mercaderías de primera necesidad: azúcar, sal, harina...todos circumdados por un tropel de imitadores del jorobado de Notre-Dame pero envueltos en ropajes andinos, usea de lana multicolor.
Son los llamados tranportistas hormiga, una de las caricaturas más crueles de lo que debería ser una legislación aduanera. Me explico. La mercancía proviniente de Argentina no entra a Bolivia en camión: inspecciones, papeleos, aranceles...dificultan un comercio entre ambos paises, pero existe un vacío legal. Se puede cruzar la frontera con lo puesto, sin papeles ni preguntas. No valen, en este juego, ayudas tales como carretas o bicis, estas pasan inspección.
El resultado es un constantes desfile de minúsculos hombrecillos y mujeres con la espalda partida por el aplastante peso de la mercancía; 200 metros recorridos 30, 40 veces al día, de un país al otro, de un camión argentino a uno boliviano, una trampa legal invisible para ambas capitales. Al fin y al cabo se ahorran impuestos y los "indígenas" tienen "trabajo".Por respeto a su esfuerzo no hay fotos.

Una vez en terreno Boliviano toca abastecerse de su moneda local, originalmente conocido como peso Boliviano. Nomás cruzar el puente se abre una calle comercial teñida de mil colores, donde se apilan por igual material electrónico de "última generación" ( a saber, MP3, cámaras digitales, ordenadores...), casas de cambio, artesanías de todo tipo, puestos de fruta...todo realmente vistoso. Aunque la palma se la llevan las mujeres indígenas, las collas y su tradicional vestimenta: zapato negro plano, medias de lana por encima de las cuales ondean vistosas faldas de vuelo, una sucesión de jerseys coronados por un siempre bonito poncho y la guinda son sus sombreros, detalle que no falta nunca: sean de estilo bombín ( a lo pork pie), de ala ancha tipo "El Zorro" o de lana multicolor siempre enmarcan sus rostros curtidos por el sol y de ellos asoman, en su parte posterior, dos enormes trenzas de un negro impoluto, un pelo que jamás conoció las tijeras. Otro complemento bien típicamente andino es un mantón de lana de llama, convenientemente teñido de mil colores, que atado a la espalda sirve de transportín para el pequeño de la casa, una especie de bolsa marsupial dorsal muy práctica. Genial! A pesar de su timidez generalizada son bien simpáticas cuando quieren y aceptan, con una gran sonrisa, ser fotografiadas caso de esta señora dueña de un modesto puesto en el mercado.

Ah el mercado!! parada obligada para conocer una ciudad, o en este caso hacerse una pequeña idea acerca de un país; y si además se come por unos 50 céntimos de euro...de cabeza al mercado, oye! Dos son las cosas que llaman más poderosamente la atención amén de las señoras que atienden: la enorme variedad de frutas ( Bolivia reparte su territorio entre el altiplano y la selva tropical) y los puestos de hierbajos donde unas pseudo-curanderas recetan remedios para cualquier tipo de dolencia o problema, a destacar el que incita a un vómito incontrolable cuando se prueba el alcohol, al parecer uno de los más requeridos por las collas que quieren controlar a sus borrachuzos maridos.
Y estas primeras y escasas tres primeras horas en Bolivia dieron para mucho más; en la plaza central de Villazón se celebraba una feria escolar dónde los chicos y chicas presentaban sus proyectos empresariales, algunos tan interesantes como comercializar licor de leche de cabra ( buenísimo) o un mayor aprovechamiento de las carnes de llama haciendo chorizos y embutidos.
Del caos de la terminal de buses, de los olores de las calles bolivianas y de otras cosas que uno apreció en este corto paseo ya os hablaré más adelante, pasaré algunas, muchas horas más en este país que ya empezó a fascinarme. y es que Bolivia fué una de las claves por las que escoger Latinoamérica para este viaje y, de momento, no me ha defraudado lo más mínimo, ans el contrario.

jueves, 7 de junio de 2007

La Quebrada de Humahuaca

Declarada Patrimonio de la Humanidad en el 2003, el camino que va desde San Salvador de Jujuy hacia el norte es un contínuo regalo de paisajes y culturas, encantadores pueblitos y mucho sol y viento.
En la ruta soy tentado por un "ciclista choppero" para que cambie mi querida burra por una especie de sofa con ruedas; la verdad es que el invento es cómodo y parece eficiente pero de momento me quedo con la mía que ya me ha acompañado más de 7.000 km y claro, se le coge cariño!


Bueno acá se le llama Quebrada a lo que en la península se conoce como cañón, o en palabras simples y llanas un encajonamiento creado por un río. Y aquí de esto andan sobrados, he recorrido la Quebrada de las Flechas, la de las Conchas, la del Toro y ahora ando por la más famosa ( quizás no la más bella) de Humahuaca, todas se caracterizan por sus duras subidas o bajadas ( en serio?, seguir el cauce de un río no es nunca plano??) y por los espectaculares colores de las paredes que las circundan. La palma en eso se lo lleva el Cerro de los Sie7e Colores, en Purmamarca una de las villas más visitadas y que a pesar de sus encantos naturales está infestada por el terrible virus del turismo de autobús: comidas carísimas, niños que no van a la escuela para pedir a los guiris, meaderos de pago, mujeres que te persiguen con artesanías etc. etc.


Aún así una vez uno se aleja del centro se pueden apreciar los Pucarás, nombre que se da a las ciudadelas pre-hispánicas, de la época en que la Quebrada formaba parte del camino del Inca y único recuerdo de esa época. Estas ciudadelas están siempre colgada de una montaña y rodeadas de innumerables cactus gigantes lo que les da un aura especial.

Siguiendo por esta ruta ingresaré de nuevo en la Puna, el Altiplano, otra vez sobre los 4.600 metros de altura, a cruzar los andes por segunda ocasión esta vez buscando el desierto de Atacama, el más seco del mundo. De él dicen que tiene puntos dónde no ha caído una gota de lluvia en los últimos 200 años y eso junto a su altura lo convierte en el mejor lugar para observar los cielos nocturnos, no hay astrólogo que se precie que no curre por allá.

Para eso falta todavía mucho, debo antes subir montañas y visitar otros pueblos desolados que me impedirán, durante un buen periodo de tiempo, dar notícias de este viaje sobre ruedas.

Y mientras vosotros pasáis las calurosas noches del incipiente verano a la fresca con una cervezita en la mano ( al menos eso hacía yo) a un menda le toca encerrarse a las 8 de la tarde en el saco, antes que el hielo se apodere de mi. Disfrutarlo pues!

Una familia de ciclistas

Después de la paliza del Abra del Acay no se podía esperar nada más que un buen descanso. Para hallar el lugar indicado no hizo falta más que descender desde los 3.800 m de San Antonio de Los Cobres hasta los 1.200 de Salta, una ciudad más bien grande, sobre 500.000 habitantes y que aparte de su plaza y de su mirador no tiene nada destacable.


Bonita vista de la ciudad de Salta









Así puede pensar el típico viajero que llega a ella, se aloja en su helado camping o en uno de sus muchos hostales, buscando un poco de diversión nocturna y un montón de excursiones por los alrededores. Pero para el ciclista Salta es diferente, es una parada obligada en su camino al norte ( o al Sud, depende) gracias a una família, los Marín, que desde hace 3 años acogen a todo cicloviajero que pase por ahí. Y no somos pocos, en la foto podéis ver a Ramon, nuestro anfitrión y los seis ciclistas ( a saber: franceses,Quebecois, aragoneses y Català) que invadieron su casa . Y qué bien lo pasamos, siempre con el pasatiempo preferido de todo ciclista: papear!!! Así cayeron asados, pasteles, pastas al roquefort, empanadas, mates con galletas, dulce de leche por un tubo y un largo etc.



Además mi visita coincidió con la mayor afluencia de cicloturistas que haya visto nunca la ciudad de Salta: hasta 11 viajeros nos juntamos a cenar, contar batallitas ciclistas, repasar mapas y rutas y, estábamos todos de descanso, tomar unas birras! Con la misma excusa del descanso me tocó, junto a los dos aragoneses, montar una sangría que aunque fue ligerita, perduró en nuestras cabezas al día siguiente. Y es que a una vida de deportista hay que buscarle de vez en cuando el equilibrio a base de birras, cubatas y un poco de transnoche con las risas fuímos a la cama a las 4 de la madrugada.

Tal concentración de ciclistas atrajo a la prensa local, y convertido en portavoz oficial de los ciclistas, salí en directo por la radio Salteña que al parecer tiene mucha audiencia. Aparte de la´ya pesadísima explicación de siempre ( de dónde eres, de dónde vienes, a dónde vas, cúanto tiempo de viaje blablabla blablabla...) se me ocurrió hacer un poco de propaganda de la casa de ciclistas y dije, textualmete: "Los Marín acogen a todo aquel ciclista que se acerque a su casa". Normal diréis, ignorantes como yo que el término acoger tiene una connotación 100% sexual en Argentina; así que de querer hacerlos quedar bien pasaron a ser una família de degenerados!!!! Cosas del idioma.

No hablemos más de farras ni de meteduras de pata sino de la família de ciclistas. En la casa de los Marín manda Tina, la mamá, una mamá que sus 4 hijos Viqui, Graciela, Gerardo y Ramón no tienen problema con compartir con todo aquel que se acerque sobre dos ruedas; y es que no se trata sólo de ofrecer un techo y un poco de té, se trata de compartir en mayúsculas, entrar a formar parte del círculo familiar por unos días, dando y recibiendo mucho cariño. Sin que te conozcan de nada y con el único vínculo de la pasión por los viajes en bici, esta gente ha acogido a más de 70 viajeros. Una muy loable iniciativa que permanecerá, seguro, como una de las mejores experiencias del viaje. Con todo esto, lo difícil fué marcharse y hasta por tres días fuímos retrasando la salida, jeje. Aunque nos guste la carretera, acampar, desyunar avena y pasar frío y calor uno se acostumbra rápido al calor de un hogar!
De nuevo agradecer a Ramón, Viqui, Gerardo, Graciela & Joaquín y a Tina por todo, aparte de la pequeña llama con que nos obsequiaron y que luce en mi manillar, nos llevamos un montón más de recuerdos de vosotros!
Con todo, ya sabes mamá, prepara un par de camas de más por si se presenta algún ciclista, podría ser tu hijo, jeje